Victimología; Respuesta Social de la Víctima

Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 7, escrito de manera anónima.


El presente documento recoge en síntesis los contenidos y conocimientos adquiridos en el curso de optativas “Respuesta Social a la Víctima”.


En primer lugar, hablamos de la importancia que tiene la víctima para el criminólogo, dado que es una de las partes importantes / protagonista en los acontecimientos delictuales/criminales. En el curso hemos tratado de evaluar cuáles son las necesidades de las víctimas, tanto a nivel legal como personal, los factores que se deben tener en cuenta a la hora de realizar una evaluación de la victimación sufrida, así como los aspectos a tener en cuenta a la hora de enfrentarse la víctima con el sistema judicial.



Como parte práctica del curso debemos destacar diversas dinámicas en el aula enfocadas a estimular los conocimientos criminológicos entre los compañeros, para su posterior inclusión en el ámbito profesional; asistencia a juicios para observar y evaluar el desarrollo del mismo desde el punto de vista del saber criminológico y en consecuencia adoptar una postura científica y como no criminológica a la hora de asesorar a la víctima en su paso por la justicia. Ello ha implicado hacer hincapié de todos aquellos aspectos que debemos tener en cuenta y qué debemos saber de la víctima y del agresor para que nuestra intervención como criminólogos se ajusten a nuestros conocimientos y a lo demandado.


También implica el tener que conocer el marco legal de lo cual el criminólogo debe saberlo o por lo menos saber que existe, puesto que ello irá en beneficio de la víctima, tanto como persona como por sujeto de derecho. Por otro lado, se han desarrollado temáticas que se enfocaron hacia la realización de programas de prevención, intervención de las victimaciones.


En lo que respecta a la prevención de victimación, consiste en saber sobre qué realidad vamos a trabajar y qué queremos conseguir, ello sí, desde la óptica desde la criminología. Para la intervención con las víctimas se ha ido en la misma tendencia, es decir, sobre qué realidad vamos a intervenir y qué queremos conseguir con la intervención. Demos paso a comentar, de forma más concreta, algunos de los aspectos a tener en cuenta cuando hablamos de “respuesta social a la víctima”:


Cuando se produce una victimación se desencadena u ocasiona una serie de respuestas y en muchas ocasiones las respuestas son tan inadecuadas o no contemplan un conjunto de factores y variables que caracterizan una victimación concreta, que se convierte en productora de efectos indeseables hasta para el propio sistema legal. Ej.: Mujer del guardia civil, víctima de malos tratos reiterados, que recibe al marido con copas una noche en casa, y en el pasillo se empiezan a golpear, él la tira al suelo y con su arma le da un tiro en la cabeza


Él piensa que está muerta y se dirige a sus compañeros y confiesa. La mujer no muere y en 6 u 8 meses se recupera. Las respuestas formales son de carácter administrativo y jurídico. Los órganos jurisdiccionales entienden que la mejor y más adecuada respuesta para la víctima, es aplicar la ley con todo rigor.


Lo condenan a 20 años de prisión y por otro lado la Guardia Civil lo expulsa del cuerpo por haber cometido un delito muy grave. Los efectos sobre la víctima son: de ser una víctima con un tiro en la cabeza pasa a ser una víctima con el más absoluto descorazonador abandono, puesto que su marido al ser expulsado de la Guardia Civil, ella pierde la pensión y además como su vivienda pertenecía a la Guardia Civil la dejan en la calle.


Esto hay que verlo como una dinámica con múltiples afectaciones y cuando se evalúa las diferentes necesidades de satisfacción de las carencias ocasionadas como consecuencia de los hechos, hay que intervenir de la mejor manera posible, para ocasionar el menor daño posible.


El análisis de toda situación de victimación requiere para su diagnóstico y posterior prognosis, el análisis individual de 3 elementos presentes en toda victimación, para la realización final de una síntesis criminológica que se traduce en un victimo-diagnóstico.

Cuando se da una respuesta a un conflicto, ¿Qué es lo que se pretende? Las respuestas no las ves diferentes, si sólo se presta atención a uno de los elementos del conflicto, a uno de los protagonistas, a uno de los participantes o se presta atención al conjunto de elementos que integramos en el conflicto.


En el conflicto se supone que existen dos partes, y las respuestas se suponen que han de ir dirigidas desde ambas partes por el Principio de Personalidad, de Individualización, tanto de la autoría como de la responsabilidad penal deben ir orientados a unos y a otros. Es verdad, que con la clásica noción de que, para evitar la venganza privada, el Estado asume “la competencia” de venganza particular. Se va produciendo ese proceso que llamamos NEUTRALIZACIÓN de la víctima, la suplantación de la víctima para ser suplantada por el conjunto de la sociedad representada por el Ministerio Público, usando el Principio de Legalidad.


Pero es una respuesta, 1o que está dirigida al delincuente y que está condicionada por los mismos preceptos legales. Por consiguiente, no vamos a esperar de las respuestas formales a la acción victimal o fuente victimal, acción criminal el abordaje y tratamiento de las múltiples consecuencias, de los múltiples costos que se derivan de la victimación.

A veces cabría el principio de plantearnos que la respuesta a la acción criminal desde el punto de vista de la victimación, cabría hablar entre respuestas formales y respuestas informales.


Las respuestas formales, son todas aquellas que quedan por parte de las instituciones y restablecidas para dar respuestas adecuadas, respuestas que sabemos que son formales, que se rigen por el principio expreso dentro de un sistema cerrado de respuestas.

Las respuestas informales, que en muchas ocasiones tienen una mayor importancia y trascendencia. A su vez, estas respuestas informales las podemos clasificar en razón de múltiples variables, por ejemplo: en razón de la proximidad, de proximidad de los afectados por las consecuencias.


Diríamos que hay respuestas informales hacia las primeras víctimas o las víctimas propiamente dichas. Pero también hay otras respuestas que tiene que ver con los entornos, con la familia, con el lugar de residencia de la víctima, etc.


Las respuestas que van dirigidas a la víctima. Se entienden que todos estas van a satisfacer a la víctima, lo que no se sabe es si la víctima se siente satisfecha con esto. Con todos estos mecanismos en marcha, cabría preguntarse, ¿para qué son las respuestas? ¿Qué objetivos, finalidades y metas tienen las repuestas? Porque las repuestas, en definitiva, son formas concretas, expresas, delimitadas, de responder a una serie de finalidades. Finalidades que devienen, en muchos casos, a responder a un hecho que se ha producido. La lección primera, es a qué se deben orientar las respuestas, para intentar poder evaluar ese tipo de respuestas. ¿Hacia qué se deben orientar las respuestas? Cuando hay un conflicto, ¿las respuestas al conflicto hacia qué se orientan? A identificar el conflicto. Todo tipo de respuestas en consecuencia de algo, sería todo tipo de respuestas en clave de urgencia.


Nosotros intentamos para reducir las consecuencias, paliar los efectos más importantes y activos del propio delito. En segundo lugar, la respuesta se entiende que orientan antes con una finalidad última, sería intentar que con la respuesta se intenta conseguir el máximo restablecimiento de las cosas al momento mismo anterior al conflicto, sería como objetivo.

Por otro lado, están las respuestas compensatorias o indemnizatorias. Estas no son restablecedoras, pero al menos compensan. Por ejemplo: No es posible devolverle la vida a la víctima, pero al menos se le compensa. Hay otros que piensan que no se debe orientar fundamentalmente a esto, sino que las respuestas deben incluso mejorar la situación previa al delito. Otro tipo de respuesta que tiene que ser tenida en cuenta, es la respuesta a los entornos, que es una respuesta informal (anteriormente hemos hablado de las formales). Las respuestas que se producen desde el entorno mismo del sujeto, desde el entorno inmediato, el entorno mediato.


Las respuestas no se presentan siempre de la misma forma. Hay unas que tienen naturaleza de venganza y la venganza tiene cauces legales. También existe la respuesta de los medios de comunicación, es decir, las respuestas de instrumento mediales de la sociedad. ¿Cómo ha de hacerse la valoración de las respuestas formales y otras? Pues en razón de concretar los objetivos a los que se dirige y ponerlos en relación con el conflicto mismo. En la valoración de la victimación nos interesa en el plano personal ver las afectaciones del entorno físico, psíquico, mixto, significante. Es muy importante el mundo de la significación.


Representamos la valoración del entorno familiar, social y profesional. En cada uno de estos sub apartados se valora aspectos como el relacional, el previsible y el significante. Es decir, en el plano familiar, social y profesional vamos a ver el aspecto relacional, por ejemplo: mis padres no me hablan, mi mujer no me habla, etcétera. Como consecuencia de ello podemos agrupar a las víctimas:


- En razón a su potencialidad o no: unos tienen mayor posibilidad a ser víctimas que otros, por los riesgos y en razón de múltiples cosas.


- En razón de su posición o la relación misma: tiene que ver con los estilos de vida.


- Y, por último, hay víctimas que son mucho más resistentes a integrar en su vida o en su normalidad la victimación, y otros que presentan grandes habilidades.


Un dato que en todo caso siempre es importante es extraer datos de la mediación. La mediación es un instrumento, no es una finalidad, sin embargo, en sí mismo la mediación puede ser una finalidad, pero realmente lo puede ser desde el interventor y no desde los partícipes.


- 1o. Las disposiciones aptitudinales del victimario y la víctima. Ejemplo: ninguna de las dos partes quiere mediar.


- 2o. Posibilidades del entorno. Ejemplo: La familia le dice a la víctima “como tú veas, no nos mires más a la cara”.


- 3o. Posibilidades materiales. Por ejemplo: No se conoce a una de las partes.


- 4o. Posibilidades del sistema. Por ejemplo: que el sistema no permita una mediación.


Todo esto nos tiene que conducir a un pronóstico, es decir, cuál es la tendencia de evolución de la victimación y así orientar la intervención.


Por último, la posición dinámica de la víctima, es un aspecto básico para la comprensión del fenómeno de la victimación. ¿Qué es lo que nosotros analizamos del hecho? desde el punto de vista de la víctima el análisis se hace desde otro planteamiento. Nos interesa la valoración realizada desde los siguientes aspectos:


- El personal o conjunto del lado de la víctima, es decir, como valora la víctima lo que ha ocurrido, ya que en muchas ocasiones el problema no lo plantea la víctima sino el entorno.


- La valoración ético-moral.


- La valoración social-global del entorno.


- La valoración familiar.


- Y la valoración jurídica si procede.

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