Una Aventura en Investigación Criminal con el C.T.I. de Colombia

Por Lic. Erick A. Salas Azuara


Un acontecimiento que inicia en el 2º Congreso Sinaloense en Ciencias Forenses, Organizado por el Centro de Investigación y Formación en Ciencias Sociales y

Forenses (SUSPECTA) en la Ciudad de Mazatlán a finales del mes de Octubre del año 2017, evento en el cual soy invitado como ponente y por lo cual realizó un cansado viaje terrestre y aéreo desde el puerto de Tampico hasta las instalaciones del Hotel Emporio de la ciudad de Mazatlán, lugar donde mi anfitriona y colega la Lic. Carolina Castro me presenta al Agente del Cuerpo Técnico de Investigación de Medellín el Lic. Oscar Alejandro Montoya Tabares.



Desde el primer contacto como dos entes aficionados a la investigación criminal hicimos el click institucional, sin tener la menor idea que un mes adelante descubriría en su país porque el Agente Óscar y sus colegas del C.T.I son los artistas en el lugar de los hechos.

Cabe señalar que por su origen los llamados “Paisas” lleva la sencillez y el júbilo característico de Medellín, siendo un total agasajo debatir experiencias con Oscar en ese acento de novela y sobre todo valorar su humildad para compartir el conocimiento para procesar el lugar de los hechos a esas nuevas Generaciones de Criminalistas y Criminólogos reunidos en Tierras Sinaloenses.



Como en la lucha libre realizando el uno y dos en su respectivas ponencias fue como se logró una nueva hermandad, el suscrito con el tema en “Autenticidad y Legalidad de los Medios de Prueba en la Cadena de Custodia” y el representante de la Fiscalía Nacional de Colombia con el tema, “preservación y procesamiento de un escenario del crimen”, Oscar de tez blanca, ojos azules y su pronunciación antioqueña le robó la atención de principio a fin al público del congreso, desarrollando su ponencia de manera original dentro de un acordonamiento policial, exponiendo claro y conciso sobre la criminalística de campo y sus protocolos de recolección de evidencias en el lugar de los hechos.



Por lo cual sentía que la breve experiencia en el congreso con el personal de la Fiscalía de la Nación me quedo a deber, poco tiempo para tanto conocimiento no podía quedar en una sola sesión, así que envalentonado por la invitación del buen Oscar y con el aguinaldo en mano me organice para tomar una pasantía en enero del 2017 en el C.T.I de Colombia, al ser un servidor público en el ramo de la procuración de justicia no podía dejar pasar una experiencia única en su tipo.



Es una ocasión singular aprender de una de las autoridades pioneras en américa latina en Investigación Criminal, tenía una profunda curiosidad de cómo se habían superado Técnica y Culturalmente los hermanos de Colombia en materia de procuración de justicia después de haber vivido el Oscurantismo y la Violencia derivada de las Bandas Criminales, Grupos Paramilitares y sobre todo de las Organizaciones Delincuenciales.



Una Paradoja al problema que existe en Tierras Aztecas actualmente, por lo cual calculo que al ser un inconveniente tropicalizado a nuestro contexto se podría vislumbrar alguna mejora propia de nuestra región en la procuración de justicia y prevención del delito.



Así también sería el momento oportuno en la pasantía para poner a prueba el Estándar de Competencia 0626 “Preservación del Lugar de los Hechos en la Investigación

de un Posible Delito” obtenido en el Sistema Nacional de Competencias (CONOCER) en el año 2016.



Con menos de un mes de planeación inicio esta aventura a mediados de enero del 2017, con un trayecto de 4 horas de desde el Aeropuerto Internacional Benito Juárez en la Ciudad de México hasta el Aeropuerto Internacional José María Córdova en Medellín, volaba con la consigna que los 2 primeros días serian como los de un turista común y corriente antes de entrar de lleno a la pasantía con la trilogía investigadora.



La primera impresión de Medellín comienza en el balcón del últ imo piso del Hotel Dorado la 70, fue indescriptible, una megalópolis de terracota enclavada entre dos sierras como el relato bíblico de moisés dividiendo el mar rojo, ciudad con una población de noble corazón, carismática y muy respetuosa de los extranjeros.



Degustando la gastronomía típica de Medellín solo diré que faltaron días para tantos manjares como los Frijoles antioqueños, Sancocho, Sopa de mondongo, Empanadas de Iglesia, Arepas y el inolvidable platillo insignia la hipercalórica “bandeja paisa” la cual fue concebida para el trabajo duro en el campo y que te deleita con sus 12 ingredientes.



Al trasladarme por las Líneas del Metro de Medellín advertí el concepto de cultura cívica, un metro sin basura, libre de grafitis, sin vendedores en los pasillos, ni deambulando con ruidosas bocinas dentro de los vagones, sin el caos para entrar y salir en las horas pico como nuestro “gusano naranja”, interconectándose en las estaciones con una red de teleféricos que acceden a lo más alto de las comunas (municipios) por lo cual es un plus que incluye un boleto de bajo costo para los pobladores.



En sus calles se contrasta oleadas de motocicletas de todos tamaños y colores que pululan como marabuntas por todas lados, siendo este último el sistema de transporte el de mayor elección para los pobladores, visita exprés al Cerro Nutibara y al Pueblito Paisa para finalizar con la obligatoria selfie en las esculturas regordetas de la Plaza Botero de Medellín con el sabor de un tango de Carlos Gardel.



En fin son demasiados detalles para enumerar la parte turística de Medellín, dado que el motivo del presente relato no era por el esparcimiento su narrador le recomienda que en sus vacaciones próximas viva una experiencia en Medellín que le prometo no se arrepentirá.



Ya superada la visita de recreo, el agente Oscar procede a presentarme con el Director del C.T.I del Medellín para la autorización de la pasantía, el Jerarca se muestra curioso al saber que un fiscal mexicano quería hacer prácticas de campo con su elementos, su primeras palabras después de una antesala de escasos 10 minutos fueron, “Señor Salas es muy raro que un Fiscal quiera aprender el trabajo de campo del Cuerpo Técnico de Investigación, por lo general solo nos visitan sus homólogos de otros países para aprender Técnicas de Litigación”.



El relator con el debido respeto a la investidura del director responde que el interés por venir de tan lejos se centra en los protocolos de Preservación y Procesamiento de Evidencias, algo que era común de mis funciones en los tiempos del sistema penal inquisitivo cuando estaba dotado de la fe Ministerial, también le externo que era mi deseo evaluar los desempeños del EC0626 del CONOCER en base a los productos de sus agentes investigadores.



La entrevista que estaba programada no más de 15 minutos se prolongó casi una hora en una plática sustanciosa y placentera, en ese encuentro con tan importante funcionario determino que Colombia no improvisa en los puestos claves de su Fiscalía Nacional, ya que en un mutuo escaneo cognoscitivo con el servidor público me quedo claro que para borrar del diccionario institucional las palabras Nepotismo y Corrupción tuvieron que pasar muchos años de dura disciplina laboral, asignando al timón de cada dirección la experiencia y el conocimiento.



Felices nos retiramos del recinto con la bendición del director para la pasantía, ahora solo quedaba esperar la noticia criminal para salir a la calle, me daba mucha risa interior ¡Vacaciones en Medellín y trabajando! menuda situación. Como antecedente informativo el Cuerpo Técnico de Investigación compete de manera hibrida entre Servicios Periciales y la Policía Judicial en la Fiscalía de la Nación Colombiana, dando un enfoque completo de la criminalística y la criminología el lugar de los hechos para beneficio de la persecución del delito.



En el Cuerpo Técnico de Investigación ya no se hacen acompañar del fiscal investigador como lo hacía en su anterior sistema penal cuando también contaba con la Fe Ministerial, pero si hay una situación relevante que lo amerita el Fiscal acompañara a la dupla como garante de la legalidad en el lugar de los hechos.



El cuerpo se especializa en Homicidios, las muertes de índole natural y hechos de transito compete a otras autoridades, por lo tanto solo se enfocan a los delitos de alto impacto, destinando de esta forma la Fiscalía de la Nación los recursos humanos y materiales para eficiencia de la Investigación Judicial.



El Perfil de sus elementos es más elevado al estándar común de los cuerpos de investigación criminal de países latinoamericanos, deben de superar estrictos procesos

de selección para que al final solo lleguen los mejores prospectos de su ramo.

Eso lo pude apreciar claramente por la visita previa a la pasantía en Escuela Nacional de Criminalística y Ciencias Forenses, recinto en el que Oscar es docente y donde los estudiantes irradian el amor a las ciencias forenses reales y no las de fantasía que venden las series norteamericanas del C.S.I.



Observo detenidamente a los alumnos del instituto por su dedicación y disciplina para aspirar en el futuro a ser miembros del C.T.I, en ese instante que asimilo la seriedad de la pasantía que iba a realizar y elevaba una vacación a una experiencia de vida.



En el primer día de guardia ya en las instalaciones de la fiscalía de la nación, descubro que el C.T.I está conformado de manera mixta, aquí la inclusión de genero sale sobrando ya que no hay diferencia en las buenas prácticas laborales sea hombre o mujer, en cada oficina hay símbolos cristianos colgados en las paredes, inclusive recuerdo que en la sala de espera del Director se encuentra una figura de la virgen de Guadalupe de considerable tamaño, tomando en cuenta lo laico de nuestras instituciones mexicanas me pongo a reflexionar que en Colombia las ciencias y el derecho no están peleadas con la Religión.



Espió con atención las instalaciones de la Fiscalía de la Nación de Medellín y recapacito que los recursos económicos del gobierno de Colombia están donde deberían de estar y para lo que deben de estar, lo cual se traduce en la buena operatividad de los Agentes de C.T.I, brindándoles las herramientas necesarias para el despeño y éxito de sus funciones.

El edificio principal de la Fiscalía de la Nación de Medellín es de una arquitectura semejante a una película futurista, mi anfitrión Óscar me informa que la estructura está acondicionada para salvaguardar la integridad de quienes laboran en su interior, todo lo anterior por el riesgo de algún artefacto explosivo o acto terrorista en el perímetro, situaciones que ya habían ocurrido años atrás con un número lamentable de víctimas.



Los vehículos oficiales del C.T.I son camionetas blancas 4x4 de doble cabina, acondicionadas con frigoríficos, winches, neumáticos todo terreno y accesorios propios de un laboratorio de criminalística, titanes que dan el transporte oportuno a la trilogía investigadora para llegar de manera inmediata al lugar de los hechos.

Inauguro la primera guardia en compañía de Hugo Vargas, un chico estudiante de criminología que realiza sus prácticas y el cual sería mi guía para llegar al lugar de los hechos en el entramado vial de Medellín, es increíble la dedicación de mi guía el cual sin duda dejaría bailando a más de un perito conocido de México, pareciera que él ya es un agente en activo por su desempeño natural junto a los elementos más veteranos y eso me da tranquilidad cognoscitiva.



Hugo me dio una retrospectiva de los tiempos donde nos hacíamos acompañar a los levantamientos de cadáveres por auxiliares que eran alumnos de la carrera de criminología de la UPAV, chicos que hoy son excelentes peritos del servicio público o privado.



Todo empieza tranquilo en la primera guardia en la base del C.T.I hasta que una noticia criminal nos hace salir disparados en las motocicletas al lugar de los hechos, como bólidos acudimos zigzagueando entre automóviles a un evento donde se produjeron impactos de arma de fuego a un vehículo particular por elementos de la policía nacional de Colombia.



Hechos donde la imprudencia de unos jóvenes trasnochados casi acaba en tragedia por evadir un retén policial, afortunadamente no hubo heridos ni muertos, pero al ser un hecho ocasionado por elementos de la Policía Nacional de Colombia el C.T.I procesara los indicios de manera oficiosa.



Al arribar al lugar de los hechos junto a Hugo Vargas la escena ya se encontraba debidamente acordonada, El Agente Oscar Montoya ya actuaba en sincronía con el Veterano Policía Judicial Sergio Obando, cada quien a lo suyo sin estorbar ni contaminar, uno procesa y el otro entrevista, Criminalística y Criminología en su máxima expresión.



El modo de procesar el lugar de los hechos es muy sistemática por los agentes del C.T.I y las Autoridades que fungen como Primer Respondiente, es el equivalente a una fábrica de ensamblaje de automóviles, donde cada uno tiene funciones específicas y estas van en pro

de la carpeta de investigación, aquí en Colombia con la Autenticidad, Legalidad y Licitud de los medios de prueba no se juega.



Como anécdota, era épico ver las expresiones de los policías nacionales que ocasionaron los disparos contra el vehículo cuando el policía Judicial tomaba las entrevistas, sus rostros dibujaban cual niños que no saben si estuvo bien o mal sus protocolos de actuación. “Ecos vividos por su servidor con los elementos de la Secretaria de Seguridad Publica y Policías Municipales del norte del país”.



Una vez terminado de procesar el lugar de los hechos regresamos a la base para el llenado de los formatos de Informes policiales y la entrega de evidencias en cadenas de custodia.

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