Teoría del caso Rumbo al Juicio Oral

Las herramientas de planeación no deben ser abandonadas, sino que deben centrar el trabajo de los abogados, de tal forma que deben estar claros en qué posición se encuentran, al igual, adelantar los posibles cuestionamientos de la contraparte, compartir y consensuar estrategias en el caso de ser múltiples integrantes de una misma parte, y estar en condiciones de adelantar con grado importante de predictibilidad los resultados que los verdaderos protagonistas del conflicto podrán esperar del juicio.

Trabajar en una teoría del caso sirve a los litigantes para tomar conciencia de sus posibilidades y limitaciones y decidir el camino a seguir en el juicio en función de ello.



La teoría del caso es una herramienta estratégica que permite a los litigantes identificar cuáles son los hechos importantes para llevar al juicio, tomando en cuenta el tipo penal concreto y el respaldo probatorio. Su construcción comienza con el análisis de la causa penal y es una versión propia de cada litigante.

Las características generales con las que debe cumplir son las siguientes:


  1. No debe ser contradictoria, es decir, no deben contraponerse los argumentos de las partes. Por ejemplo, el acusador no puede decir “fue él y actuó dolosamente” pero a la misma vez sostener que “existió una conducta imprudente” sobre la misma persona y el mismo hecho.

  2. Debe ser simple. Partir de la base de que la explicación más simple, es la más creíble.

  3. Debe ser consistente: Debe basarse en los elementos que se han logrado obtener en el caso y no en fantasías o supuestos inexistentes.


La teoría del caso tendrá tres componentes concretos:

  • La teoría jurídica: consistente en el tipo penal seleccionado. Para ello es importante conocer los elementos constitutivos del tipo penal en cuestión, la doctrina y jurisprudencia sobre estos.

Para su elaboración se deben considerar:


  • Si es necesario y viable que la acusación se haga por más de un tipo penal y en dado caso tomar en cuenta que más elementos deberán ser demostrados con pruebas y hechos, y más complejo se volverá el trabajo.


  • En este sentido, si la acusación es por varios delitos, esto no implica que se deba construir un relato diferente para cada uno ya que el hecho histórico es el mismo.


  • En los casos en los que hay múltiples acusados, es indispensable identificar y dejar claros los grados y formas de participación de cada uno.


  • La teoría fáctica: implica traducir en términos comunes los elementos de la teoría jurídica, haciendo un análisis del hecho y relatando de forma concreta. Se debe ser preciso en tiempos, acciones, modo, forma, lugar, participantes y grados de participación, recuerda que el objetivo es comunicarle al juez y la audiencia cuáles fueron los hechos y que no quede duda de su encuadre en el tipo penal seleccionado.


  • La teoría probatoria: consiste en identificar las pruebas existentes. Se deben tomar en cuenta la legalidad, pertinencia y credibilidad de la prueba. Una vez identificadas se debe precisar que es lo que acredita dicha prueba, cual es el elemento penal que acreditará. Tener esto en cuenta evitará la inclusión de pruebas que no aporten nada al juicio y sólo alenten el proceso y distraigan de los puntos importantes a tomar en cuenta en el caso.


¿Y la defensa?


La defensa, en principio, tendrá dos opciones al momento de planear su intervención al juicio: cuestionar la teoría del caso de la parte acusadora o presentar una propia, en caso de esta última, deberá cumplir con los mismos puntos ya mencionados.

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