Sintomatología Psicológica Asociada a Posibles Casos de Tortura

Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 54, escrito por Rosario Vázquez Lavista y Regina de Juambelz Asúnsolo


RESUMEN

El presente artículo busca resolver algunos de los “mitos” que han surgido alrededor del uso, beneficios y demás dudas alrededor del Protocolo de Estambul, sus alcances y limitaciones, únicamente por lo que respecta al Capítulo VI de dicho manual “Indicios Psicológicos de la Tortura”, puesto que se ha observado que muchos de los individuos que solicitan éste tipo de estudio tienen la creencia que con el simple hecho de manifestar de viva voz, malestar psicológico, insomnio o hipersomnia, sentimientos de tristeza, desesperanza o desvalorización, falta de apetito, pesadillas, entre otros síntomas, es suficiente para poder determinar que quedaron dañados psicológicamente por los actos ejercidos en su contra por los agentes aprehensores, sin tomar en consideración, que el estudio psicológico va más allá de una simple entrevista, y se allega de elementos científicos para establecer la presencia o ausencia de alteraciones psicológicas que se correlacionen con las narraciones vertidas por los examinados.



Introducción

Mucho se habla en la actualidad del Protocolo de Estambul, de sus alcances, de sus lineamientos y de los “beneficios” que éste puede brindar en caso de salir positivo, sin embargo, existen muchos mitos, inadecuada información y omisiones acerca del tema, ante lo cual es necesario aclarar algunos aspectos de suma importancia que despejen las dudas o malinterpretaciones que se le ha dado a la guía mencionada.


Partiendo de que el Protocolo de Estambul es una guía creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año de 1999, fue creado por más de 75 expertos en leyes, salud y derechos humanos durante tres años de esfuerzo colectivo, e involucra a más de 40 organizaciones diferentes, incluido el Consejo Internacional de Rehabilitación de las Víctimas de Tortura. El extenso trabajo fue iniciado y coordinado por la Comisión de Derechos Humanos de Turquía (Human Rights Foundation of Turkey – HRFT, por sus siglas en inglés) y por la organización Médicos por los Derechos Humanos, de los Estados Unidos. Los esfuerzos para investigar la muerte de Baki Erdogan, un interno de nacionalidad turca, durante el tiempo que estuvo en custodia, resultaron un factor decisivo para la creación del Protocolo.


El manual contiene estándares y procedimientos reconocidos internacionalmente para identificar y documentar signos y síntomas relacionados con tortura. De esta forma, ayuda a que la documentación recopilada cumpla con los requisitos pertinentes para servir como evidencia válida ante los órganos de justicia.


El Protocolo de Estambul se envió al Comisionado Mayor de los Derechos Humanos de la ONU el 9 de agosto de 1999. La Asamblea General de las Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (llamado, desde el 2006, Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas) han insistido fuertemente a los países, el que los Principios en el Protocolo son una herramienta útil para combatir la tortura. El 23 de abril del 2003, la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en su resolución a los derechos humanos y la ciencia forense, atrajo la atención de los gobiernos sobre estos principios como una herramienta útil para combatir la tortura.


Lee el artículo completo en la Revista Expresión Forense N° 54 en formato digital.

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