School Shooters

Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 51, escrito por Hayde Arely Cruz Ortega


En los últimos años se han registrado casos de masacres escolares, en donde la participación de jóvenes es altamente activa. La mayor parte de estas acciones terminan con el abatimiento o suicidio de los atacantes, lo que ha impedido conocer a profundidad los motivos que orillaron a que se cometiera este acto de terror. Para la Criminología Educativa, sirve este tipo de actos valorar el riesgo social que representan para la sociedad, el nivel de prevención de estas masacres en instituciones educativas queda a consideración de la seguridad que cada plantel ofrece, sin olvidar que lo más importante es la detección oportuna de comportamientos antisociales que requieren toda la atención y seguimiento, con el fin de prevenir actos que pongan en peligro a la comunidad estudiantil.



Los comportamientos antisociales dentro de las escuelas son bastante comunes, aunque unas tienen que ver con el desarrollo social de los alumnos desde una edad temprana como la comunicación, la fuerza, la expresión de las emociones, el rol de líder entre otros.


El bullying, los problemas familiares como el alcoholismo y violencia intrafamiliar, ausencia de la figura paterna o materna, abuso sexual, una baja autoestima, depresión, el temor al fracaso, pertenencia a sectas, retos virales, problemas de adaptación social, alguna adicción a videojuegos violentos, trastornos mentales entre muchos otros, parecen ser las causas de estos terribles actos. Tras la muerte de los autores en la mayoría de los casos presentados en todo el mundo, no ha sido posible establecer una causa exacta que oriente la motivación de los tiroteos en las escuelas, pues además de no tener pruebas refutables de ello, también existe incertidumbre ante el conocimiento de forma de vida que llevaban los atacantes según el testimonio de los sobrevivientes.


Sí es de relevancia para la Criminología en general este tipo de acontecimientos al tratarse de actos violentos dentro de instituciones que tienen el único objetivo de la formación de sus alumnos, haciéndolos ciudadanos de bien. El impacto que causa en la sociedad es aún mayor al cuestionarse ¿Por qué estos alumnos mataron a sus compañeros?, ¿Qué les habrán hecho los demás e hizo que reaccionarán así?, ¿Qué acaso sus padres no les enseñaron a respetar la vida?, muchas preguntas acusan al mismo entorno familiar y social de estas masacres. Es en los planteles educativos de cualquier nivel, es importante la inclusión de la Criminología Educativa, que se encargue especialmente a la detección de estas conductas agresivas, estudiarlas y darles un seguimiento dentro y fuera del plantel con padres o tutores, para mantener un control ante situaciones que puedan poner en riesgo la integridad y calidad de vida de su alumno y del personal educativo.


Los estudios sobre las conductas que anteceden en los tiradores escolares, o “school shooters” en la cultura estadounidense, pretenden colocarse en la posición del atacante, para pensar como ellos y cómo saber actuar en situaciones de riesgo inminente. Se ha hablado de cursos de defensa para profesores y estudiantes, pláticas profesionales con policías, ajustes a las leyes de compra y portación de armas de fuego, simulacros de tiroteos en las escuelas; la desventaja que se tiene en éste último es que si el agresor es un alumno tendrá completa planeación de estrategias para cometer el delito, algo que trata de evitarse a toda costa.


El trabajo de la Criminología Educativa es la exploración de pequeños detalles en el comportamiento de los alumnos, principalmente en adolescentes con rachas de inestabilidad emocional, traumas infantiles, bajo rendimiento escolar, con problemas en la escuela como suspensiones o castigos constantes, la omisión a reglas del plantel, muestras del desprecio por la vida como el maltrato animal, aquel que sufre bullying, cuando se aburre fácilmente, el que parece estar enojado o triste por sentirse diferente, cambios súbitos en el comportamiento, todos los obstáculos que intervienen en el desarrollo social y cultural en las escuelas es un foco rojo que no debe pasar desapercibido.


Lee el artículo completo en la versión digital de la Revista Expresión Forense N° 51,

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