Prisionización, proceso de adaptación a la vida intrapenitenciaria

Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 56, por Lilia Berenice Romero Sánchez.


Entender el proceso de adaptación a una institución penitenciaria no es tan sencillo. En una valoración directa a una persona privada de su libertad no es recomendable indicar que “entendemos” o “comprendemos” su estado emocional, así como sus preocupaciones y pensamientos recurrentes.



Realmente no poseemos el alcance de entender o comprender, más sí de tratar de hacerlo desde la vista y la vivencia del otro, no de nosotros mismos; aunque se posea experiencia trabajando con este grupo vulnerable o prioritario. Hay que recordar que el contexto penitenciario juega un papel muy importante, en este caso ubicándolo en México; en donde contamos con un Sistema Penitenciario Estatal (Centros de Reinserción social o CERESOS) así como el Sistema Penitenciario Federal (Centros Federales de Reinserción Social o CEFERESOS) y sin olvidarnos de las Prisiones Militares.


Escenarios donde la dinámica, estilo y condiciones de vida son diferentes. Es importante valorar la diversidad multifactorial que involucra el proceso de prisionización, institucionalización Penitenciaria o proceso de adaptación a la subcultura carcelaria y su dinámica de vida para poder abarcar desde la mejor comprensión del estado psicoemocional y comportamental del interno, hasta identificar factores de riesgo para el interno, para los demás internos y para la institución.


“El sujeto dentro de la institución penitenciaria se vuelve totalmente pasivo (al estar inmerso en una institución) y receptivo a su nueva realidad de la vida dentro de la cárcel” (Foucault, 2000).


El autor Clemmer en 1975, definió la prisionización como la asimilación e internalización (aprendizaje y adaptación) a la subcultura carcelaria por parte del interno, involucrando no sólo las normas y códigos de la prisión como institución, sino de las reglas y grupos jerárquicos entre las personas privadas de su libertad. La adaptación del individuo se aprecia como una contaminación del interno a esta subcultura carcelaria que está en relación directa con el tiempo de permanencia (a mayor cantidad de tiempo, más alto será el grado de prisionización), lo cual afecta a la posterior reinserción social. Otro autor que nos habla sobre el tema es Wheeler (1961), quien plantea que este proceso de adaptación no sigue la secuencia que plantea Cleemer (secuencia lineal, entre mayor tiempo mayor prisionización), sino que el punto de mayor adaptación se presenta a la mitad de la estancia penitenciaria. De esta forma, es el ingreso y al egreso cuando el interno presentará menor acoplamiento a la subcultura carcelaria, por el temor al ingreso ya a la ansiedad por la salida.


Lee el artículo completo en la versión digital de la Revista Expresión Forense N° 56.

Inscríbete a nuestro boletín de información
  • White Facebook Icon
  • Twitter
  • White Instagram Icon

Expresión Forense © 2020 Todos los Derechos Reservados.