Palinología Forense

Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 5, anónimo.


La Palinología Forense estudia todos aquellos pólenes y esporas, en general llamados palinomorfos, que pueden encontrarse en materiales asociados a investigaciones civiles o criminales.



También se incluyen en estos estudios otros organismos microscópicos tales como los dinoflagelados, acritarcos o quitinozoos. No obstante, en la mayoría de los casos los palinólogos forenses raramente encuentran estos otros tipos de palinomorfos acido- resistentes porque muchos palinomorfos son marinos y están restringidos únicamente a depósitos fósiles.


El muestreo y extracción de polen y esporas son aspectos críticos. Una colección y transporte de muestras no adecuado y/o la contaminación accidental de muestras forenses producirá resultados inexactos. Esto no solamente puede conducir a información errónea sino que puede ser usado para desechar datos resultantes como evidencia no válida ante un tribunal.


Idealmente, las muestras de palinología forense deberían ser tomadas por un palinólogo competente, conocedor del aspecto forense. Tales especialistas sabrán cómo recolectar muestras, no contaminadas ni contaminarlas y qué precauciones deben ser tomadas para que las mismas permanezcan libres de contaminación durante su tiempo de almacenamiento previo a efectuar el estudio, durante la fase de tratamiento y extracción en el laboratorio y durante el proceso de análisis.


Si un palinólogo especializado no puede efectuar el proceso de muestreo y tratamiento, entonces deberán seguirse los protocolos establecidos para extraer muestras adecuadas y posteriormente tratarlas para que permanezcan libres de contaminación. Es también importante contar con fichas en las cuales sean detalladas las características de la muestra tomada y de su posterior tratamiento. Es por ello que la seguridad deba ser una preocupación esencial para asegurar la admisión en la Corte de la evidencia aportada por el polen forense.


Será importante que el palinólogo que analiza las muestras esté seguro de su trabajo y sea capaz de jurar que los materiales y las subsecuentes muestras de polen colectadas de esos materiales fueron guardados en un lugar cerrado y seguro. Si una contaminación, ya sea natural o intencional puede ser probada como posible, entonces la duda puede anular los resultados aportados por el polen y las interpretaciones resultantes.


Un problema mayor es el concerniente a la colección y extracción de las muestras de polen forense en el total de material disponible para colectar. En muchos casos muy poco polvo, barro u otros restos están disponibles para la colección y análisis. En ese caso el investigador se enfrenta a no disponer de muestra suficiente para tratar una serie de diferentes técnicas de extracción y determinar cuál de todas esas técnicas podría ser mejor para analizar. Además, no tendrá suficiente muestra para realizar una segunda prueba, por si algo sale mal (ej. si un tubo se rompe en la centrífuga, un vaso de precipitado se derrama, o un preparado microscópico se rompe).


El primer caso documentado resuelto con éxito en el que la Palinología Forense fue determinante, pertenecen a un caso criminal en Austria en 1959. La resolución del crimen y la prueba de culpabilidad del criminal se basó fundamentalmente sobre la evidencia recuperada a partir de la muestra de polen asociada con el crimen.


Un hombre desapareció a lo largo del Río Danubio, cerca de la ciudad de Viena, pero su cuerpo se encontraba. Otro hombre, con motivos para matar a la víctima fue arrestado y acusado de homicidio. Sin cuerpo ni confesión, la causa del Fiscal parecía irresoluble. Como la investigación proseguía, el barro encontrado sobre un par de zapatos del acusado fue entregado al palinólogo Wilhelm Klaus, de la Universidad de Viena, para su análisis. Klaus determinó que el barro contenía una asociación de polen de pino, sauce y aliso, así como granos de polen de una compuesta de unos 20 millones de años de antigüedad, extraído de un depósito expuesto de edad Miocena.


Sólo una pequeña zona 20 km. al norte de Viena sobre el Valle del Danubio tiene suelos que contienen esta mezcla de polen. Cuando se enfrentó con la identificación de este lugar, el imputado confesó su crimen y señaló a las autoridades donde había enterrado el cuerpo, confirmando la localidad señalada por el palinólogo (Erdtman 1969, Newman 1984). Otro caso polémico en el que se ha utilizado el polen es el estudio de la Sábana Santa de Turín. Además del amplio elenco de pruebas que se le han realizado a la Síndone, el criminólogo Max Frei, de Zurich, llegó a identificar 58 tipos de polen diferentes sobre la Sábana. Geográficamente, estos tipos polínicos eran oriundos de áreas tales como: el Mar Muerto y el Negev; la estepa de Anatolia, en el centro y oeste de Turquía; el entorno de Constantinopla y Europa occidental.

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