Necrodactilia

Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 45, escrito por Roberto Bautista Montijo


La necesidad de identificación siempre ha existido, sobre todo para aquellas personas que han sido víctimas o infractores de las leyes. El poder establecer de manera certera la identidad ha sido una preocupación constante a través del tiempo, siendo posiblemente la identificación personal el antecedente ineludible donde se basa toda la identificación forense.



La individualización de las personas es imprescindible en toda relación jurídica, administrativa, económica, etc. Sin embargo, posiblemente en el ámbito de actuación judicial y policial es donde más evidente resulta la necesidad de utilizar métodos de identificación personal, fiables y seguros, y de ser posible, rápidos. Cuando se trata de cadáveres, a las necesidades legales de establecer esa identidad por cuestiones de herencias y sucesiones, se suman, además, razones humanitarias y religiosas.


El método identificativo por excelencia es la “Dactiloscopia”, su fundamento se basa en la perennidad, inmutabilidad y diversidad de los dibujos formados por las crestas papilares de la falange distal de los dedos, que además presentan la ventaja de que son clasificables, fáciles y rápidos de obtener. Los conceptos de perennidad e inmutabilidad hacen referencia a que los dibujos digitales, formados por líneas entrantes y salientes, (surcos y crestas, respectivamente) al igual que el resto de los dibujos papilares de la cara palmar de las manos y de las plantas de los pies, permanecen invariables en una persona desde antes del nacimiento y hasta después de la muerte (aunque con las lógicas variaciones de tamaño) y no pueden modificarse voluntariamente. La variabilidad, diversidad o individualidad de esos dibujos digitales, fundamento esencial de la Dactiloscopia, significa que son exclusivos de cada persona, o lo que es lo mismo, que no existen dos dactilogramas (dibujos digitales) iguales, producidos por dedos diferentes.


Este principio esencial, de la diversidad, si bien, no ha sido demostrado absolutamente de modo científico, se encuentra suficientemente probado por la experiencia y está admitido por la doctrina de forma unánime.

Se denomina “Necro identificación” a la identificación de personas fallecidas. Todos los métodos utilizados para identificar a sujetos vivos pueden servir igualmente cuando se trata de identificar a cadáveres recientes. Identificar es “re-conocer” y por ello ningún procedimiento será efectivo si del individuo que tratamos de identificar no se posee una reseña previa o registro anterior, con datos del mismo tipo que los que vamos a comparar, ya sea esta reseña morfológica, antropológica, dactiloscópica, de caracteres dentales, etc.; es decir datos “ante mortem” (AM).

La necro identificación debe ser el resultado de un estudio realizado por especialistas (los habituales son médicos forenses y expertos en identificación, fotografía, dactiloscopia), quienes con sus conocimientos pueden confirmar la identificación plena de un cadáver. La necro identificación consiste en comparar, cotejar, poner en correlación los datos obtenidos de un cadáver (datos “post mortem”= PM) con aquellos otros proporcionados por familiares o conocidos, o bien, por instituciones judiciales, relativos a la persona que se sospecha muerta y que se trata de identificar (datos “ante mortem”= AM). De la coincidencia entre datos AM y PM se obtiene el dictamen de identidad correspondiente, atendiendo a la calidad y cantidad de tales coincidencias.


Por tradición, economía y muchas otras cosas más, las técnicas dactiloscópicas son las frecuentes para este tipo de trabajo, sin embargo, las condiciones en que se encuentra el cadáver no son las más fáciles, por lo que se tiene que hacer uso de algunos métodos y ¿por qué no? de todo el ingenio posible, entre ellas tenemos las siguientes:


IDENTIFICACIÓN EN LOS RECIÉN MUERTOS

Cuando los dedos son flexibles a menudo es posible conseguir impresiones dactilares tintadas de una persona fallecida a través del proceso de entintado regular en una tarjeta de huellas digitales estándar. La experiencia ha demostrado que esta tarea puede ser más fácil si el fallecido se pone boca abajo y las palmas hacia abajo, sobre una mesa. Puede obtenerse o improvisar una herramienta similar a una hoja ancha de espátula para ser utilizado como un instrumento de entintado.

CUANDO LA RIGIDEZ DE LOS DEDOS Y/O DESCOMPOSICIÓN TEMPRANA ESTÁN PRESENTES


Este segundo grupo está formado por los casos en los que las manos de los cadáveres están en completa e intensa flexión, sea por las condiciones al momento de la muerte o por el proceso de descomposición, o las puntas de los dedos están arrugados, o la descomposición ha comenzado, y en los que hay combinaciones de estas condiciones.


Puede iniciarse con la “ruptura” del “rigor mortis”. Para esto se comienza con “masajes” a los dedos, la muñeca e inclusive el codo y el hombro, realizando movimientos de flexión y extensión cuidadosos. Se hace tomando la mano del cadáver firmemente con una mano, tomando el dedo para ser enderezado con los cuatro dedos de la otra mano y colocando el pulgar, que es utilizado como una palanca, en el nudillo del dedo y forzando la extensión del dedo. La herramienta de entintado y la técnica de “cuadrados”, se utiliza entonces para imprimir la huella dactilar. Existe otra herramienta que permite tomar la impresión sin necesidad de rodar el dedo sobre el segmento de la ficha. Este instrumento tiene forma de “cuchara” y permite realizar la tarea de una manera mucho más fácil. Así el segmento de la ficha toma el contorno de la herramienta que se ajusta al contorno del dedo y no hay necesidad de realizar el “rodamiento” para lograr la impresión.


Algunos autores refieren la necesidad de realizar cortes a los tendones flexores de los dedos a fin de permitir la extensión pasiva de éstos, recomendando esta opción cuando las maniobras antes descritas no logran el objetivo.


Se sugiere entonces realizar pequeños cortes percutáneos con bisturí fino en la cara palmar de los pliegues interfalangicos e incluso en el pliegue digito palmar. Sin embargo, aquí habrá que obtener la autorización por escrito del Agente del Ministerio Público a cargo de la investigación.


La deshidratación que sufren los tejidos, condiciona que las puntas digitales disminuyan su volumen, ocasionando que la piel de esas áreas presente arrugas que interfieren con el registro de las crestas de fricción. En estos casos se recomienda la aplicación de distintos “reconstructores” de tejidos, que en realidad sólo son líquidos de diferentes densidades, cuyo objetivo es dar nuevamente volumen a la región a fin de poder realizar la maniobra de toma de impresiones dactilares sin que las arrugas provocadas por la deshidratación de los tejidos interfieran con esta tarea. Se describen múltiples líquidos, desde agua destilada, parafina líquida, glicerina y soluciones “reconstituyentes” de tejidos de origen comercial. La ventaja de estas soluciones es la mayor densidad y que se solidifican dentro de los tejidos, lo que evita que se drenen a través de los orificios realizados para su introducción.


La Policía Científica de España, ha publicado estudios donde realizan tanto la sumersión como la infiltración de los dedos con hidróxido de amonio, reportando excelentes resultados. La presencia de cambios cutáneos derivados de las fases iniciales de la putrefacción, en los que las capas superficiales de la piel que corresponden a la epidermis, comienzan a separarse de la dermis. En estos casos se recomienda tratar de mantener la piel en su sitio, entintar e imprimir las impresiones dactilares, sin embargo, cuando esto no es posible puede retirarse los segmentos de piel y a manera de “dedales” colocarlos sobre los dedos enguantados del operador, aplicar tinta e imprimir las imágenes.


CASOS CON GRAN DIFICULTAD TÉCNICA POR EL ESTADO DE LOS CUERPOS


En estos casos, señalados por su avanzado estado de descomposición o algunas características especiales en las condiciones de conservación de los cadáveres, el primer paso es verificar si las manos y/o los dedos se encuentran íntegros, es decir, descartar la posibilidad de alguna amputación, sea ocurrida durante la etapa ante mortem del individuo o si ocurrió en el estadio post mortem a causa de depredación de fauna terrestre o acuática, o como parte de acciones destinadas a dificultar la identificación del cadáver, como estrategia de grupos de delincuencia organizada.


Las condiciones del cadáver serán variables en cada caso, sin embargo, a continuación, se mencionan tres grupos principales, de acuerdo a estas condiciones y los lugares donde se ubique el hallazgo:

• El primero es aquellos que se encuentran sobre el piso o enterrados bajo tierra, en los que las condiciones de putrefacción son avanzadas. Por lo general las condiciones avanzadas de putrefacción harán que la piel esté despegada del plano subcutáneo e inclusive la epidermis separada de la dermis, debido al proceso de formación de gases que pueden lograr el despegamiento de estos planos tisulares. Estará a consideración del operador si el estado de descomposición de los tejidos permite retirar la piel de los dedos a manera de “dedales” o inclusive la totalidad de la piel de la mano simulando un “guante”. El FBI recomienda la sumersión de estos fragmentos de piel dentro de recipientes con formaldehído en solución al 15% durante una hora para endurecer los tejidos y detener el proceso de putrefacción, o “fijar” los tejidos.


El siguiente paso es limpiar con agua y secar con lienzos suaves, verificar el estado de la piel y asegurarse de su integridad para posteriormente utilizar estos segmentos a manera de dedales y colocarlos, como se explicó previamente, sobre el dedo pulgar o índice del operador para entintarlos e imprimir las imágenes sobre las fichas dactilares. El grupo de Policía Científica de España recomienda la utilización de alcohol para “fijar” los tejidos, esto es detener la putrefacción, mencionado que es menos agresivo con la piel que el formaldehído y permite un mejor manejo de los fragmentos cutáneos. Si la condición de la piel retirada es extremadamente frágil, la siguiente recomendación es “no entintar” la piel, sino extenderla entre dos superficies de vidrio y utilizar la fotografía como método para preservar la imagen de las crestas de fricción de los dedos. Puede utilizarse iluminación directa, o bien, si la capa de piel es suficientemente delgada, la transiluminación puede ser de gran ayuda.

• Los cadáveres que se han desecado al estar ubicados en ambientes secos y temperaturas elevadas (fenómeno que conduce a la momificación), en ellos el problema que se presenta es por la severa desecación de los tejidos que lleva a los dedos a una flexión extrema, caracterizándose por el endurecimiento extremo de la piel y tejidos profundos, siendo en ocasiones imposible lograr la extensión. El procedimiento recomendado por los especialistas, resulta demasiado arriesgado ya que proponen la utilización de hidróxido de sodio o hidróxido de potasio, ambas bases sumamente fuertes que pueden destruir los tejidos y dar al traste con el proceso de identificación. El método consiste en sumergir el dedo (uno solo a la vez) en la solución recomendada, a diluciones del 1% al 3%, durante periodos de 30 minutos hasta que el dedo esté lo suficientemente hinchado para poder tomar impresiones de suficiente calidad para poder realizar la identificación. Este método puede causar severos daños a la estructura tisular. Una vez que se decide suspender este proceso, sea por posibles daños o por que la muestra ha llegado a obtener un volumen cercano al deseado, ésta se sumerge en formaldehído al 1% para lograr que se endurezcan los tejidos. La Policía Científica Española, sugiere el uso de alcohol al 3% para lograr este objetivo.

• El tratamiento en caso de quemadura severa o carbonización de los cuerpos, se deberá evaluar de manera individual y deberá considerase el nivel de la quemadura o carbonización, evaluar las condiciones de la piel restante, si es posible obtener impresiones de ésta, podrá retirarse la piel de los dedos por rotación simple. La siguiente técnica ha tenido resultados satisfactorios y requiere que las condiciones de las crestas de fricción estén en cierta medida preservadas e inclusive no es necesario retirar las manos o los dedos del cadáver. Se utiliza un producto conocido como Mikroseal que es una silicona que permite realizar moldes de las crestas de fricción dactilares. Primero se requiere de limpiar correctamente los patrones de las crestas de fricción de las regiones dactilares, para a continuación aplicar una ligera capa de polvos de color obscuro no magnéticos para levantar huellas, y una vez realizada esta maniobra aplicar la silicona de manera individual a cada dedo observando las indicaciones del fabricante para el secado de los moldes, las imágenes obtenidas se describen como de una alta calidad, gran detalle y la conservación de molde tridimensionales; estos moldes deben guardarse y registrarse fotográficamente. En los casos de severa destrucción por el calor y/o la descomposición, se ha recomendado el uso de polvos fluorescentes verdes, siguiendo la misma metodología y su subsiguiente observación y registro fotográfico con la ayuda de luz UV.

La condición es que la piel esté suficientemente seca para poder aplicar sin problemas la tinta de impresión dactilar. Una ayuda a este respecto puede provenir de aplicar una ligera capa de polvo oscuro para levantar huellas latentes, e inclusive ésta puede ser registrada en los “levantadores” de impresiones de gel con adhesivo que sean de color blanco. Esta maniobra se facilita utilizando un poco de masilla dúctil como la que se requiere para sellar ductos o tuberías, utilizándola como soporte para apoyar el dedo al momento de hacer presión sobre el levantador de huellas y de ese modo se evita el movimiento de giro para lograr una impresión adecuada.


• Otro grupo son aquellos cadáveres cuyo estado de descomposición se asocia a la permanencia en áreas con alto nivel de humedad e inclusive que permanecen sumergidos en agua o algún otro líquido. La sumersión en agua origina que la piel absorba cantidades significativas de líquido, ocasionando que ésta se hinche y pierda contacto y firmeza con los tejidos subyacentes, fenómeno que ocurre a unas cuantas horas de permanecer en sumersión. Se debe secar la piel y limpiarla, agregando una solución de alcohol al 3% o acetona, o bencina al patrón de las crestas, a continuación, se tracciona la piel del dedo en dirección a la cara posterior del mismo intentando que se forme un pliegue en esta aérea, con la finalidad de que la piel del área del patrón dactilar quede lo suficientemente tensa para poder entintarla y realizar una adecuada impresión en la ficha dactilar.


Otro método sugerido en la bibliografía es la técnica de “hervido” que consiste en la sumersión de las manos o los dedos previamente retirados del cuerpo, dentro de un recipiente con agua a “punto de ebullición”, por un periodo que va de los 10 a los 30 segundos, de acuerdo a las características individuales de cada caso y de acuerdo al criterio del operador. Con este método lo que se busca es la rehidratación osmótica, y es más satisfactorio cuando los tejidos están relativamente flexibles, así como cuando la epidermis ha desaparecido. Una vez obtenida la consistencia requerida, el procedimiento señala la limpieza suave con cepillos blandos, el secado con toallas y la aplicación de alcohol, para después aplicar polvos no magnéticos para revelado de huellas latentes y la impresión en cintas adhesivas transparentes.


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