Narcoanálisis y "Sueros de la verdad"

Por Lilia Berenice Romero Sánchez

Según la Organización Mundial de la Salud droga puede ser: “cualquier o bien toda aquella sustancia que al ser introducida a cualquier organismo es capaz de modificar más de una de sus funciones”.

En 1943, un psiquiatra de la Universidad de Oxford, llamado J. Stephen Horsley, publicó un libro en el cual describió un método psicoterapéutico, utilizando psicotrópicos (para que el paciente comenzara a hablar de forma despreocupada), llamado Narcoanálisis.


El autor había realizado sus primeras investigaciones desde el año 1931, experimentando con sustancias como el cloroformo, alcohol y éter, encontrando que los sujetos bajo la influencia, especialmente de barbitúricos, presentaban en sus conductas un estado de desinhibición, eran más comunicativos y que contestaban todas las preguntas que se les hacían. Horsley denominó a su método de psicoterapia Narcoanálisis, y lo recomendó para el tratamiento de pacientes con altos niveles de ansiedad y antecedentes de traumas emocionales intensos.


El término “suero de la verdad” ha sido muy ligado al Narcoanálisis porque se utilizan las mismas sustancias psicoactivas como medio para obtener información contra la voluntad de la persona interrogada en un medio judicial, lo cual va en contra de las buenas prácticas metodológicas para obtener una confesión de un hecho delictuoso.


En primera instancia, hay que definir ciertos términos para evitar confusiones y mal manejo de ellos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), droga puede ser; “cualquier o bien toda aquella sustancia que al ser introducida a cualquier organismo es capaz de modificar más de una de sus funciones”, y definiendo como psicotrópicos a; “aquellas sustancias químicas que afectan directamente al Sistema Nervioso Central, generalmente teniendo impacto sobre los procesos de la mente”, y por último definir el término de sustancia psicoactiva desde la misma organización que cita; “es toda sustancia que al momento de ser ingerida tiene la capacidad de cambiar la conciencia, el ánimo o los pensamientos, así como de mitigar el dolor. Además, puede afectar los procesos perceptivos normales, emocionales y motivacionales”.


Es necesario puntualizar igualmente la diferencia entre una entrevista y un interrogatorio policial bajo metodología científica. Una entrevista es una conversación con el fin de obtener información y ésta es utilizada para los fines que convengan según el contexto, objetivo y profesión del experto. El objetivo del interrogatorio policial es obtener una confesión, por lo que su metodología difiere de la metodología de la entrevista, principalmente a través de la confrontación de la información, por lo que el evaluado presentará mayor resistencia a hablar, incremento en la ansiedad y, en muchos casos, la necesidad de negar o falsear la información con tal de ya no ser interrogado.

El Tiopental sódico, es un fármaco con acción sedante en el Sistema Nervioso Central , utilizado como "suero de la verdad". Al estar bajo el influjo de la sustancia psicoactiva, el sujeto puede perder la inhibición conductual, pero no siempre pierde el autocontrol cognitivo.

El término “suero de la verdad” ha ido muy ligado al Narcoanálisis porque se utilizan las mismas sustancias psicoactivas como un medio para obtener información contra la voluntad del interrogado, ya que el uso de estas sustancias desinhibe el razonamiento del decir o no decir la información; sin embargo, el concepto de “suero de la verdad” es impropio por dos razones; las sustancias psicoactivas no son sueros y obtener la verdad no siempre está garantizado.


Para alguien que desconoce a fondo esta materia, es común malinterpretar que un sujeto, bajo efectos de un barbitúrico, que es un fármaco con acción sedante en el Sistema Nervioso Central (el Amytal de Sodio y Tiopental sódico, fueron los más utilizados), se conducirá con honestidad cuando es cuestionado en algo en particular, sin embargo, esto es falso, ya que al estar bajo el influjo de la sustancia psicoactiva, el sujeto puede perder la inhibición conductual, pero no siempre pierde el autocontrol cognitivo, por lo cual la persona intoxicada no dirá la verdad si no lo considera pertinente, si el estado de intoxicación no ha sido suficiente como para perder ese control cognitivo (es decir, de poder brindar información sin cuestionarse el beneficio o la consecuencia de brindarla).


Es importante señalar que la dosis depende de varios factores, como son; edad del sujeto, estatura, complexión corporal, estado de hidratación, interacción con otros fármacos, antecedentes de consumo de sustancias psicoactivas diversas de forma crónica, por citar algunos.


Los primeros “sueros de la verdad” fueron los alucinógenos obtenidos en 1942 por la Jefatura de Servicios estratégicos de Estados Unidos. Científicos de esta jefatura descubrieron un extracto altamente potente de cannabis sativa (una variedad de marihuana), que obtuvieron a través de un proceso de esterificación. La sustancia era un líquido transparente y viscoso, sin olor ni sabor, se le nombró TD (truth drug o droga de la verdad). Durante la segunda guerra mundial, tanto norteamericanos como los nazis probaron el alucinógeno mezcalina, obtenido de la planta del peyote. También se utilizó el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), que también es un alucinógeno derivado y fabricado a partir del ácido lisérgico, siendo igualmente administrado para los interrogatorios dirigidos por el ejército norteamericano en 1947, por parte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). La escopolamina, un alcaloide anticolinérgico, fue probada en los años 50 bajo un proyecto de la CIA denominado MK-ultra (proyecto secreto de 1953 a 1972), para posteriormente cambiar de nombre secreto a MK-search, llevándose trabajos de investigación en prisioneros, pacientes terminales de cáncer, personas con discapacidad intelectual (antes denominado retraso mental) y monos.

Durante la Segunda Guerra Mundial Norteamericanos y Nazis probaron Mezcalina un alucinógeno obtenido del Peyote.

Los “sueros de la verdad” más utilizados de forma más reciente que los anteriores es el Amytal de Sodio, un barbitúrico de acción intermedia, es decir, que no actúa de forma inmediata. Cuando fue utilizado con fines de Narcoanálisis por psiquiatras, se le denominaba a la técnica “Entrevista Amytal”. Hay que mencionar de igual manera al Pentotal sódico, también conocido como Pentotal de Sodio, que es un barbitúrico de acción rápida. Ambos barbitúricos son administrados de forma intravenosa y favorecen un “estado de zona crepúsculo” que causa relajamiento, sensación de calidez, empatía con el entrevistador y esto favorece a que el sujeto hable libremente, sin un freno inhibitorio a nivel de razonamiento.


Hoy en día, las cortes de justicia en los Estados Unidos y América latina consideran inadmisible la información obtenida por Narcoanálisis. Su uso es considerado una tortura y está prohibido por el Protocolo de Estambul desde 1999. Las creencias populares sobre la efectividad del “suero de la verdad” existen más en las fantasías de los escritores de novelas policiacas, directores de cine y televisión.


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