La Sociedad Moderna: Una Nueva Forma de Victimización Global que Impacta en Familia

Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 54, escrito por Isaac Sánchez Domínguez


Resumen


El presente trabajo tiene como finalidad analizar el impacto y la victimización que genera la modernidad, a partir de las actuales estructuras sociales derivadas de la globalización y su impacto en la familia. Actualmente, en el territorio mexicano, ha habido un auge con respecto a la protección, contención y tratamiento hacia las víctimas, sin embargo, esta postura se mantiene unidireccional, ya que, comúnmente, se ve como víctimas a aquellas personas que han vivido o han sido perjudicadas mediante una acción que se penaliza (delito), que sean derivadas de un crimen, por alguna omisión del sujeto o por algo externo, pero no se considera, a su vez, a aquellas que la misma estructura social va generando y las cuales requieren de una pronta atención. A partir de éstas, se da como resultado un mayor índice criminógeno, ya que la base de la sociedad es la familia, y al romperse ésta se ve afectado todo el entorno, es por ello la relevancia de los estudios que realiza tanto la victimología, como la psicología victimal.



Introducción


Actualmente, derivado de la denominada globalización, principalmente con lo que se llamó la apertura de las fronteras por los medios electrónicos, se ha visto un cambio de manera significativa dentro de las dinámicas sociales y familiares, las cuales continúan siendo influenciadas por las nuevas tecnologías que han derivado hacia nuevas formas de delitos e incluso a generar víctimas sin que haya delitos ni crímenes. La ciencia denominada victimología, junto con la psicología victimal dentro de las Ciencias Forenses, se han encargado de realizar diversos estudios para dar atención y explicación a los fenómenos que son generados por dichos acontecimientos, dado que se centran en los procesos de victimización, sin embargo, su estudio va más allá de sólo realizar intervenciones, también se enfocan en dar una explicación del porqué es que se dan este tipo de circunstancias y el impacto que tienen, principalmente en la base de toda sociedad, es decir, la familia.


La victimización por medio de la estructura social actual


En la actualidad nos encontramos con una nueva forma de victimización, la cual ya no se da por medio de delitos o de crímenes, sino por los mismos actos del estado, basados principalmente en el sistema capitalista, donde se afirma a la sociedad que las acciones son en pro de un mejor estilo de vida y, por lo tanto, son necesarias. Se lleva a cabo la denominada “limpieza social”, donde sólo aquellos que se encuentran en el poder y mantienen la acumulación de capital, son los que irán perdurando, tal como lo establece Bauman1 (2005).


También se habla de aquellos grupos marginados que tendrán que desaparecer por el simple hecho de ser vistos sólo como entes consumistas y consumibles desde una perspectiva social, donde se llega a un grado de despersonalización y de pérdida de identidad de los seres humanos, los cuales se convierten en un objeto más dentro de la creación de capital.


Un factor que también influye dentro de la sociedad actual, y que impacta de manera significativa, es la globalización, derivado de que ésta aumenta la pre-distribución de privilegios y despojos hacia los sectores más vulnerables de la sociedad, por medio de la desigualdad.2 Ahora bien, la forma en que se ha ido desarrollando la sociedad conlleva al individualismo, el cual ha sido generado a través de este tipo estructura.


Ésta concepción, como lo refiere Herbert Marcuse en el Hombre Unidimensional (1970), parte desde la idea de una sociedad que limita la libertad del ser humano, donde éste se ve condicionado y sólo puede continuar y exigir lo que se le permite “exigir”, por lo tanto, se le ha impuesto todo este conjunto de limitantes, sin embargo, estas situaciones se dan de formas que no son percibidas por el mismo sujeto, creando así una serie de necesidades artificiales de confort. A pesar de conseguirlas, nunca lo van a llevar a una superación o a un goce, de manera analógica, podríamos decir que ante estas circunstancias y al comenzar a obtenerlas, es entonces cuando el hombre se ha convertido al fin en una pieza mercantil.


Dentro de estas concepciones vistas con anterioridad, encontramos que las conceptualizaciones que comúnmente son conocidas y estudiadas, con respecto a las víctimas y los procesos de victimización, no se encuentran contempladas por lo generado por los procesos sociales y los que son derivados del estado, ya que estas se encuentran permeadas por la denominada “modernidad” y, por ende, estos sectores son ignorados o, en el peor de los casos, olvidados. Para el estado, sin embargo, estos sectores tienen un fin como receptores de la violencia y para que la misma violencia no sea recíproca hacia el sistema, tal como lo ha señalado la sociología crítica y que es parte fundamental para entender estos procesos, por ejemplo, lo realizado con el concepto denominado Homo Sacer, acuñado por Giorgio Agamben, así como el Chivo Expiatorio de René Girard, donde se establece que estos desechos humanos sirven para contener a la misma sociedad.


No obstante, nos encontramos ante otra problemática aún más aterradora dentro de esta forma de victimización, en la cual, dentro de las nuevas concepciones sociales, habla de que nos encontramos actualmente en un proceso de desaparición de la sociedad; las personas dejan de trabajar en colectivo y predomina la individualidad, es decir, antiguamente considerábamos a la sociedad como la conformación de vínculos por medio del reforzamiento de las relaciones interpersonales, pero ahora, lastimosamente, la sociedad ha caído bajo el dominio del consumismo y ya no importa satisfacer simplemente las necesidades, sino que estamos dominados por los deseos impuestos por el consumo, dejando incluso a un lado la familia, lo que a su vez nos hace estar controlados con la única y gran finalidad de seguir consumiendo.


Todo lo anterior, derivado de una falta de autoestima y seguridad producto de la fractura de los vínculos y apegos emocionales como sociedad. Esto ha generado que la sociedad se esté debilitando y, por lo tanto, cada individuo continúe con un actuar sólo en pro de sí mismo, lo que potencializa una victimización estructural.


El debilitamiento de la solidaridad social tiene la finalidad de romper los lazos humanos y, en consecuencia, idealizar al individuo, más que solidario y responsable, como un ser competitivo clave para alcanzar el éxito.


Impacto y modificación en la familia


Estos elementos descritos con anterioridad impactan en la estructura familiar, que, ante la creación de estas nuevas necesidades, se ha ido modificando. Antiguamente la familia se conformaba por medio de roles, donde a los hijos, desde el hogar, se les inculcaban normas, principios y valores, principalmente por los padres, por la familia secundaria y por las instituciones educativas, sin embargo, ante este cambio de la sociedad, es que ahora los padres deben de estar de tiempo completo en los trabajos para poder solventar sus hogares, es ahí donde entran en función las nuevas tecnologías y la globalización para influir de manera tal, que los niños y adolescentes pasan más tiempo en los dispositivos que en mantener la interacción, y de igual forma en los me dios educativos, donde predomina que se mantengan estáticos, sin la curiosidad ni mucho menos la iniciativa para poder tener un pensamiento abstracto o crítico; éste va a ser de manera lineal, limitándose a sólo obedecer y no cuestionar lo que sucede alrededor.


Incluso ante esta ruptura de la sociedad, nos encontramos con personas que buscan, de manera más rápida, satisfacer estas necesidades que no son esenciales, pero que el mismo medio ha hecho creer que lo son. Es así como desde edades muy tempranas se comienza con conductas negativistas, desafiantes e incluso antisociales, para poder obtenerlo de manera rápida y con el mínimo esfuerzo.


Conclusión


Nos encontramos ante una gran problemática actual, donde la victimización se está dando de manera global, donde no hay una regulación de los acontecimien tos actuales, donde la prevalencia de la adquisición conlleva a generar grandes procesos de victimización y, en la mayoría de las situaciones, no es atendida.


Pero no es, como lo mencionaba en el transcurso de los párrafos anteriores, que sea debido a que es oculta, es, de hecho, visible, pero atender esta problemática supone ir en contra de los intereses de los sectores más beneficiados.


En este aspecto es necesario realizar una visión introspectiva hacia uno mismo y en el medio, para poder entender de dónde proviene en primera instancia esta situación y, posteriormente, analizar a las personas que por aras de la modernidad están dispuestas a despersonalizarse ante las “nuevas “necesidades. Para poder dar una atención ante esta problemática no basta ya ver la situación de forma presente, sino, como se refirió anteriormente, ver el origen, encontrarlo, situación que es aún más compleja.


La visión debe de ser desde una perspectiva no tanto interdisciplinar, sino transdisciplinar, tomando en consideración la sociología, antropología, criminología, victimología y la psicología. Es por ello que actualmente la sociedad debe de despertar en cuanto a su situación actual y tener conciencia, debe poder darse cuenta de lo que sucede y a qué escenario nos están encaminando estas situaciones, estas despersonalizaciones colectivas que nos reducen a recursos y objetos.

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