Evaluación de la consistencia científica del dictamen en materia de Psicología

Articulo de la Revista Expresión Forense escrito por Juan Carlos Vázquez Pérez



La prueba del contrainforme



El contrainforme es un recurso de evaluación del dictamen o informe, la atención se centra en el documento pericial, no en la persona del psicólogo que lo elaboró, se evalúa el documento, no a la persona.


Es importante que el trabajo escrito de los peritos en psicología tenga el valor y las cualidades de una investigación científica, que antes que cualquier enunciación, se tenga una metodología de la investigación y se des- criba detalladamente en el dictamen, pues se trata del marco fundamental de toda la intervención pericial (refiero a la metodología de investigación en psicología clínica y forense). ‘Cap. 2 Art. 16: El psicólogo desarrolla y conduce investigación con pruebas y otras técnicas de valoración utiliza procedimientos científicos y conocimiento profesional actualizados para su diseño, estandarización, validación, reducción o eliminación de sesgos y recomendaciones de uso’ ( Sociedad Mexicana de Psicología [SMP] 2013). Tanto en el peritaje privado como en el peritaje realizado en el seno de instituciones públicas y de procuración de justicia, se observa que los informes pueden ser perfectibles en cuanto a su fundamentación y construcción metodológica y científica. Es obligado que el psicólogo proceda científicamente en todo momento. La necesidad de un método obedece a que la investigación a un trabajo objetivo, fundamentado y evidenciado.



El método es un proceso y un encuadre para el trabajo de investigación en todas las materias, no es excepción en la psicología. Cada uno de los pasos que se desarrolla en el método de investigación en psicología implica un orden y un proceso intelectual que a su vez se fundamenta en las técnicas, la teorías en las que se basa la investigación y en los protocolos de las pruebas psicológicas que se aplican, implicando así, otro nivel interno, dá punta, orden y procedimiento en el trabajo del psicólogo.



La ejecución de intervenciones y la presentación de documentos sin consistencia científica en un proceso judicial ya se trate de una investigación o un juicio, debe implicar consecuencias para el psicólogo que incurre en mala praxis: ‘Se entiende por mala praxis una actuación profesional (por acción u omisión) del psicólogo clínico o forense que genera en el paciente un determinado daño o perjuicio, siempre que haya una relación de causalidad entre la práctica profesional descuidada o negligente y el mal sobrevenido. La mala praxis puede deberse a los siguientes motivos:


1. Imprudencia (acción positiva en la que se asumen riesgos innecesarios);


2. Negligencia (acción negativa en la cual no se actúa adecuadamente);


3. Impericia (error cometido por falta de capacitación o de experiencia);


4. Inobservancia de reglamentos, tales como el código deontológico u otras normas de rango superior (Constitución, Código Penal, etc.)’ (Esbec y Echeburúa, 2016). ‘Las acciones que violen el código ético pueden conducir a la imposición de sanciones a un psicólogo por parte del Comité Nacional de Ética en Psicología y de otros cuerpos, incluyendo las autoridades judiciales correspondientes, asociaciones psicológicas estatales, la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública, y otros organismos estatales y Federales’ (SMP, 2013).


Dado que un dictamen pericial, ingresa como prueba en el marco jurídico en donde se dirimen asuntos que implica afectación sobre seres humanos, sus vidas, sus familias y su futuro, el psicólogo se debe a un desempeño ético y moral de alto nivel, no hay margen para la corrupción, para el conflicto de intereses o para la negligencia; no cabe la figura del ‘Perito de parte’ que no es, sino, un eufemismo para denotar a un psicólogo dispuesto a manipular y mentir con dolo para beneficiar al que le paga o a aquel con quien tiene compromisos e intereses. En consecuencia, si el psicólogo se inclina (por la razón que fuere) a beneficiar a unos en detrimento de otros, pierde ya su calidad de perito y su calidad de ético, incurre en falta graves que son motivo de apercibimiento y penalización.


Es importante ofrecer en el dictamen toda la información obtenida, la entrevista ya sea escrita o en audio o video, así como las copias (u originales, según se requiera) de las pruebas aplicadas y sus resultados, a fin de aportar transparencia y credibilidad a las conclusiones, así como para, de ser necesario, dar a otros peritos oportunidad de contar con todo el material para contrainforme o para pronunciarse sobre el peritaje sometido a crítica científica.


El contrainforme en psicología forense Definición y utilidad del Contrainforme: ‘Un contra informe es un informe acerca de otro Informe pericial en donde se analizan posibles errores en la metodología empleada, en el análisis de los datos obtenidos, en las consideraciones forenses realizadas, etc. En numerosas ocasiones los contrainformes psicológicos tienen un valor fundamental para el proceso judicial. Durante la elaboración de un contrainforme psicológico, el perito valora el informe objeto de estudio y procede a detallar las objeciones y las alternativas posibles.


Sus utilidades son diversas, por ejemplo: El abogado puede armar su defensa con nuevos argumentos y con preguntas claras, para debilitar argumentos que no eran realmente correctos o sólidos en el primer informe.


Otra razón frecuente para la realización de un contrainforme psicológico por parte de un psicólogo forense, es la imposibilidad de poder evaluar de nuevo a alguna de las personas mencionadas en el primer informe. Esto es así porque las pruebas que se han realizado no pueden ser repetidas sin que haya una distorsión en los resultados, o porque no está disponible o ha fallecido. En ocasiones puede ser más relevante analizar informes anteriores que realizar una nueva evaluación forense’ (Trabazos). ‘El contra-informe pericial psicológico, es un informe emitido por un perito psicólogo sobre un informe pericial realizado por otro profesional de la psicología.


Es un caso especial de informe pericial consistente en intentar determinar qué aspectos del informe inicial se hallan científicamente sostenidos y cuáles no. Supone, por lo tanto, una valoración directa de un acto técnico y metodológico. Normalmente es solicitado por el abogado o bien el interesado, al no estar de acuerdo con las conclusiones a las que ha llegado el peritaje inicial.


El perito al no disponer de acceso directo a los datos ni a los sujetos de la exploración, realizará necesariamente un análisis teórico-técnico del propio informe y de aquellos aspectos que se hallan soportados por el estado actual de la ciencia psicológica. Nunca puede ser valorativo de las personas mencionadas en el informe, ni del profesional que lo ha realizado’ (Arroyo, 2013).


La ética obliga a un desempeño honesto e imparcial, un sentido de compromiso con la ciencia y la profesión, un deber de servicio con calidad para con las personas. Los psicólogos debemos apertura a la supervisión y la evaluación.


El contrainforme no es una procuración de injuria o ultraje a los colegas, es un recurso de evaluación del dictamen o informe, la atención se centra en el documento pericial, no en la persona del psicólogo que lo elaboró, se evalúa el documento no a la persona.


Ética y contrainforme


La realización de contrainformes en el contexto forense provoca en el momento actual posiciones antagónicas en cuanto a la ética de dicha práctica. Autores como Urra (2007) u organismos como el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, en su Guía de buenas prácticas para la elaboración de informes psicológicos periciales sobre custodia y régimen de visitas de menores (COPM, 2009) valoran como no ética la realización de los mismos.


Concretamente esta guía señala ‘los informes a favor o en contra de informes psicológicos (contrainformes), basados únicamente en el contenido de éstos, sin evaluar directamente al grupo familiar no son admisibles’ (COPM, 2009). Otros autores (e.g. Gould, Kirkpatrick, Austin y Martindale, 2004; Soria, Garrido y González, 2007: Stahl, 1996) y guías como las directrices forenses (Committee on the revision of the specialty guidelines for forensic Psichology, 2010) conciben el contrainforme como una práctica ética siempre que sea un análisis crítico y objetivo del informe que emite otro colega con el mayor respeto, objetividad y fundamentación científica posible.


A nuestro entender, el concepto de contrainforme queda claramente definido en palabras de Zubiri (2006), que entiende el contrainforme como la crítica o revisión de un informe forense previamente elaborado con el fin de informar posibles fallos metodológicos y/o conclusiones erróneas indicando los pasos necesarios para complementar objetivamente la evaluación. ́Así pues bajo la perspectiva legal se puede justificar la realización de los contrainformes siempre que se realicen con los más altos niveles de objetividad y respeto por el trabajo de otro profesional’ (Molina, 2011).


• Ausencia de Consentimiento Informado, en el Código Ético de la SMP, se lee en el artículo 118 ‘El psicólogo obtiene consentimiento informado apropiado a la terapia, investigación u otros procedimientos, utilizando lenguaje entendible para los participantes’.


• No elaborar el dictamen con la estructura de una investigación formal, no darse a la tarea de la minuciosidad y de la fundamentación.


• Obviar evaluar a todos los miembros de la familia: por ejemplo, prescindir de evaluar a los menores a pesar de tener edad suficiente para completar un test psicológico o ser entrevistados.


• Dar por sentado temas o supuestos que no se han comprobado o no se han recabado en la entrevista y las pruebas.


• En asuntos familiares, valorar la competencia parental o los estilos de crianza de los progenitores sin utilizar prueba psicológica alguna.


• Obviar ofrecer la descripción de los resultados obtenidos en las pruebas psicológicas, o la reflexión en torno a ellos, u obviar ofrecer una integración de todos los resultados.


• Falta de transparencia: al no aportar todos los resultados obtenidos en las pruebas de evaluación y el contenido de las entrevistas. No aportar todas las muestras de personalidad obtenidas.


• No presentar los fundamentos bibliográficos y metodológicos utilizados en la investigación pericial, no tener claridad ni lógica en la estructura del documento.

• No aportar las pruebas aplicadas. No aportar las entrevistas realizadas. Obviar la toma en consideración necesaria de todos los documentos y datos obrantes en Autos, o los aportados al proceso pericial por uno u otro progenitor.


• No consultar el expediente.


• Ofrecer sólo los datos que muestran congruencia con las conclusiones alcanzadas.


• Discriminación entre uno y otro progenitor (o partes) en la utilización de las pruebas. Las pruebas y la entrevista deben ser las mismas en sujetos que presentan roles equivalentes o funcionalmente semejantes, para conservar la imparcialidad y la objetividad del estudio.


• Realizar una única entrevista a cada miembro del núcleo familiar o al sujeto, sin posibilidad de someter la información obtenida a una necesaria contrastación interprogenitores o inter-sujeto, como si los peritados no pudieran ofrecernos la información de forma sesgada, o en ocasiones incluso intencionadamente.


• La no aplicación de instrumentos propios de la clínica como el examen del estado mental, la prueba de realidad, la prueba de orientación y la aplicación de la observación clínica al sujeto, así como el análisis del discurso, pueden derivar a creer ciegamente en lo que el sujeto dice, esto deriva es una mala práctica de la psicología clínica.


• Sesgo en realizar intentos de diagnóstico clínico durante la entrevista pericial sin contar con la necesaria especialización en Psicología Clínica, sin contar con conocimientos de manuales diagnósticos y psicodinámica, que coadyuve en la clarificación y pertinencia del diagnóstico.


Respecto al psicólogo forense, Urra ha estudiado largamente la práctica profesional y ética del psicólogo que trabaja en la administración de justicia, “sosteniendo que éste tiene la obligación de conocer en profundidad las características, conceptos y operaciones del sistema jurídico en el que actúa. En su rol profesional está obligado a evitar ofrecer conclusiones sobre las leyes, su interpretación o el sistema legal. Asimismo debe ser cauteloso haciendo predicciones sobre la conducta antisocial; expresar claramente sus recomendaciones o calificaciones, justificando en qué medida están soportadas por el estado actual de la teoría e investigación psicológica; mantener su independencia y autonomía profesional; no prestarse a si solicitud de informe venga realizada por otra persona o institución y no olvidar nunca que el conocimiento de un delito le obliga a denunciarlo”.


Éste es según Urra el mínimo ético exigible a un psicólogo de esta área. El psicólogo forense en el ámbito penal actúa valorando la responsabilidad criminal, la imputabilidad del procesado, los posibles eximentes, atenuantes, agravantes, también el estrés postraumático de las víctimas y otras secuelas. (Urra, 2007).


Es importante ahondar en todo indicador clínicamente significativo, sea explícito o implícito, sea expuesto o encubierto’ (Torres, 2015). Incurrir en omisión, negligencia o dolo para beneficiar a alguno en detrimento de otro. ‘Una forma frecuente de mala praxis en los peritajes de parte es la elaboración de informes con conclusiones tendenciosas o poco objetivas que, de una forma más o menos consciente, favorecen a la parte contratante’ (Esbec y Echeburúa, 2016).


El error culposo en el diagnóstico se determina según los siguientes criterios:


a) cuando el profesional actúa sin tener la capacidad técnica suficiente;

b) cuando emite un diagnóstico sin haber examinado previamente al paciente;

c) cuando para emitir uzn diagnóstico no se ha valido de todos los instrumentos y medios recomendables disponibles (es el caso de la mayoría de sentencias condenatorias);

d) cuando los resultados de las pruebas de todo tipo no son tenidos en cuenta o no son adecuadamente valorados de forma inexcusable;

e) cuando no se toman en consideración eventualidades remotas pero clínicamente posibles; y

f) cuando existe un retraso injustificado en la emisión del diagnóstico (Suárez-Quiñones,1998) (Esbec y Echeburúa, 2016).


El juzgador tiene facultad para valorar la prueba Con base en el Capítulo Noveno: ‘Valuación [sic] de la Prueba’ Artículo 202, del Código de Procedimientos Civiles para el Estado de Guanajuato, que dice. ‘El juez goza de la más amplia libertad para hacer el análisis de las pruebas rendidas, para determinar el valor de las mismas, unas enfrente de las otras, y para fijar el resultado final de dicha valuación contradictoria, a menos que la ley fije las reglas para hacer esta valuación, observando sin embargo, respecto de cada especie de prueba, lo dispuesto en este capítulo’.


Para considerar la consistencia de un dictamen, Esbec y Echeburúa comentan las consideraciones que asume el Tribunal español: ‘la fuerza probatoria de los dictámenes periciales reside esencialmente no en sus afirmaciones, ni en la condición, categoría o número de sus autores, sino en su mayor o menor fundamentación y razón de ciencia (STS de 11/05/1981) (Díaz Eimil, 1981) ...el juez valorará los informes según la sana crítica», definida en función de «las más elementales directrices de la lógica humana», «las normas racionales», «el razonamiento o criterio lógico» o «el raciocinio humano».


La mejor definición de esta «sana crítica» está en la SAP de Madrid, sec. 10a, de 16/07/2009 (Illescas Rus, 2009) y abarca, entre otros, los siguientes puntos:

a) la cualificación profesional de los peritos;

b) el valor de los datos recabados por el perito en función de los medios técnicos empleados;

c) el rigor de los argumentos que den apoyo a la exposición del informe;

d) la solidez de las deducciones en función de todos los

datos disponibles;

e) el cumplimiento estricto de lo que se le ha encargado al autor del informe;

f) la coincidencia del informe con los hechos probados en el proceso; y

g) la coherencia interna del dictamen en lo que respecta a sus aspectos técnicos’. (Esbec y Echeburúa, 2016).


Procedimiento para la realización del contrainforme


De la metodología en investigación en psicología clínica y forense (Sastre Cifuentes, 2014), se toman los siguientes pasos que conforman el procedimiento del contrainforme:


• Recolección de datos e informes: Se recopila el informe que habrá de someterse a contrainforme, sus anexos como las pruebas realizadas y las entrevistas sostenidas con los sujetos.

• Análisis y evaluación: El análisis y evaluación de un informe se realiza en base al apego que éste tiene con el método de investigación en psicología clínica y forense, para determinar si cumple con cada una de las fases del mismo. Se analiza si las pruebas aplicadas fueron las adecuadas según lo que se busca comprobar y de acuerdo a las características específicas del sujeto. Se analiza si la técnica de entrevista fue pertinente o si presenta fallas. Si el documento final está correctamente estructurado, si las conclusiones son confiables, si tiene recomendaciones coherentes y si las referencias son correctas. En esta fase se realiza una serie de formulaciones críticas basadas en el dictamen propiamente dicho y se hacen observaciones en cuanto a sus inconsistencias o errores identificados. Se contrastan datos obtenidos de la intervención psicológica con otros elementos de prueba como las declaraciones para señalar coincidencias, confirmaciones o inconsistencias. Se revisa la estructura del dictamen, su orden metodológico y los elementos que dan respaldo a las formulaciones como son, la existencia de un glosario y el apartado de referencias y bibliografía utilizadas, las cuales deben tener cuadratura y coherencia con el contenido del dictamen.


• Conclusiones: Se emite un pronunciamiento respecto a la consistencia y confiabilidad del dictamen.


• Recomendaciones: Se formulan propuestas para el abordaje científico del caso, planteando una reevaluación y justificando su pertinencia. Si se plantea la recomendación de desestimar el informe o dictamen sometido a contrainforme, habrá de hacerse presentando argumentos fundamentados.


El contrainforme es una práctica de crítica científica, especialmente útil para mejorar el desempeño de los peritos en psicología, pues no todo es dictamen y no cualquiera es perito. Un informe que ofrece debilidad, inconsistencia y fallas metodológicas, no puede ser tomado como prueba, precisamente porque no logra probar, no alcanza el objetivo científico de la confiabilidad. Es momento de someter ese informe a contrainforme, a fin de desvelar su consistencia científica, así el contrainforme es una prueba a la que puede someterse aquél informe que no logra probar o deja dudas. Prestarse a considerar como prueba un informe fallido es exponer a las partes, usuarios y clientes a un daño en perjuicio de sus vidas que repercute en el tejido de la familia y la sociedad. Un informe que se identifica fallido debe ser desechado, porque tanto el documento como el procedimiento utilizado para ese fin, están afectados por una mala praxis.

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