La Odorología: Peritaje del olor

Por Wilfredo Mora


La ciencia experimental aplica medios y procedimientos para la extracción e investigación de los olores de una determinada persona.

La odorología forense, mejor conocida como peritaje de olor, peritaje canino, rinde la utilidad pericial tal como ocurre en los peritajes químicos, físicos, biológicos o trazológicos. Hay que decir que todos ellos se refieren a huellas, los cuales tienen el propósito de servir como medio de pruebas en casos de sustanciación de procesos penales.


Expreso mi deseo de ilustrar sobre los fundamentos científicos de la odorología, en primer lugar, por ser una técnica criminalística propia de la antigua URSS y de la Ex RDA, lo cual significa que me hace recordar mis años de estudios en los Centros de Estudios Superiores de mi Rusia querida, a mis profesores y amigos de la universidad… En segundo lugar, porque sé que este artículo va a generar suspicacia en los amables lectores, respecto de cuál es el basamento científico como técnica criminalística, cuál es el valor jurídico como medio de prueba para el proceso penal, de la odorología; pero sobre todo, cómo es que se obtiene una huella odorífera. En los mismos países del Primer Mundo esta técnica no ha arribado a la mayoría de edad y se reconoce que muchos de sus resultados suscitan aún polémicas jurídicas.


Contrario de lo que mucha gente piensa, el empleo del perro o can, data de muchos siglos atrás. Aunque su literatura es basta, los estudios arqueológicos nos dicen que en la Era Paleolítica, el perro acompañaba al hombre en muchas tareas. No es necesario referirse a los varios usos que se le ha dado al perro. En las guerras los utilizaban colocándolos delante en el enfrentamiento directo, los ejércitos contaban con miles de perros de servicio en los campos de batalla. El invento del arma de fuego limitó considerablemente el uso de los perros con fines militares, “sin embargo durante la Primera Guerra Mundial de 1914-1918, el Ejército Ruso contaba con unos 301 perros y el Alemán con unos 30 000, todos con fines militares. Durante la Segunda Guerra Mundial los utilizaron sobre todo Alemania y los Estados Unidos de Norteamérica, en la custodia de bases militares y territorios ocupados y salvaron miles de vidas humanas dado el entrenamiento que poseían”. Debe mencionarse la utilidad que ha tenido y aun tiene en la Cruz Roja o Media Luna Roja.


Ya en los órganos de la Policía Judicial, los canes sirven para hacer marcajes de personas por sus olores a nivel de laboratorio, para determinar si estuvieron o no en los lugares de los hechos. Es en el año 1964 en la antigua URSS que se llevan a cabo los primeros estudios en la materia de odorología. La ex-RDA desarrolla una metodología que para 1973 dieron a conocer al mundo despertando el interés de otros países ex-socialistas de Europa que comienzan a prepararse en tal sentido. En Hungría se crean los primeros Bancos de Olores. Hoy día, se puede apreciar que en cualquier país existe una Unidad Técnica Canina. Actualmente en América Latina no se explota la odorología en el sistema de investigación criminal y creo –porque no estoy seguro– es en los 90’s, cuando comienza la República Dominicana a entrenar los perros para la odorología, en el Ejército.


¿Qué es, pues, la odorología?, ¿cómo es que se extrae la huella olorosa y qué factores inciden en ella? Es imperativo advertir que es necesario tener conocimientos avanzados de biología, se debe conocer tanto la anatomía como la fisiología olfativa del perro, en el nivel de la ciencia médico legal. Esto supone también saber de la extraordinaria información de que se dispone en clave de la experimentación, y combinado con la criminalística de hoy.

La odorología criminalística es una técnica que estudia básicamente los mecanismos de formación de la huella olorosa así como los materiales y métodos utilizados en esta especialidad que permiten la conservación y posterior comparación de las huellas obtenidas en los lugares de los hechos y el olor tomado a los sospechosos del delito para establecer coincidencia o no. Para aplicar esta técnica, lo primero es detectar en el lugar del hecho aquellos sitios u objetos donde el autor halla estado o manipulado (la ventana por la que penetró, el maletín que movió de lugar, el sitio del piso donde estuvo parado para cargar un televisor, etc.), luego se abre el frasco estéril (de boca ancha) de donde se extrae con una pinza también estéril, una tela o paño de fibras de algodón de 22 x 19 cms, y se coloca sobre la superficie que tuvo contacto con el autor del hecho, dejándose allí por espacio de unos 0.30 minutos aproximadamente para que recoja los olores existentes. Posteriormente, se levanta la huella olorosa, invisible al sistema sensorial del hombre. El levantamiento puede hacerse en huellas de calzado, huellas de pies desnudos, huellas dermatoscópicas, de fluidos y secreciones biológicas, del césped, las vías de entrada al lugar, de fibras textiles, objetos de madera, porcelana, cristal, hierro, etc... Se levantan con independencia de que puedan existir varios olores ya que posteriormente pueden individualizarse y determinarse a quiénes corresponde algunos de ellos. Luego viene el análisis del peritaje odorológico como medio de prueba. Esta parte requiere incluir todos los factores que inciden en ella.

Este entrenamiento está basado en una alimentación, consistente en dar a olfatear alimentos al perro para ir procreándole el reflejo de señalar en los frascos el olor buscado.

La odorología funciona porque el perro –a diferencia del gato– piensa por la nariz. El perro responde más a los estímulos olfativos que el hombre y si queremos entender el mundo olfativo del perro, estamos obligados a utilizar instrumentos adecuados muy sofisticados que renueven el poco desarrollo de nuestro rudimentario sentido del olfato. El mecanismo que facilita esto al perro puede ser comparado con un “contador Geiger (radioactividad) que percibe fuertemente el estímulo mientras más se acerca el objetivo”. De esto se deriva que sin el olfato la vida del perro sería inútil.


Los canes altamente entrenados son empleados a los fines de descubrir, esclarecer y prevenir las actividades delictivas. Se habla, pues, perros de rastreo: permiten seguir rastros, ayudan a realizan la selección de personas y objetos saben registrar terrenos y locales. Perros de drogas, para señalar indicios de drogas en la realización de registros de locales, terrenos, vehículos, personas y otros. Perros de explosivos, que permiten localizar explosivos durante la realización de registros de locales, terrenos, vehículos, personas, etc. Se han utilizado en el rastreo de personas desaparecidas en Los Alpes (perros San Bernardo) y por qué no, por la Policía para el rastreo de criminales.

La odorología tiene sentido como técnica criminalística gracias a que la ciencia experimental aplica medios y procedimientos para la extracción e investigación de los olores de una determinada persona, que es fuente de olor.


Identificación de uno o más individuos a través de:


1. Levantamiento y ocupación de huellas olorosas en el lugar del suceso, en paños estériles conservados en envases herméticos.


2. Comparación de las huellas olorosas anteriores, con las impresiones olorosas de los sospechosos.


Entre los factores que ayudan a la obtención de la huella, tenemos:


- Buena preservación (para que se puede levantar olor de un lugar debe estar debidamente preservado).

- Noches frescas y húmedas.

- Terrenos húmedos.

- Terrenos arcillosos, labrados, zonas boscosas y sembradas.

- Locales cerrados.

Entre los factores que inciden negativamente, se cuentan

- Mala preservación.

- Temperatura.

- Presencia de olores fuertes derivados de combustibles, ácidos, tabaco, pesticidas y otros

- Lluvia caída sobre el lugar de la huella después de producida.

- Locales cerrados

- Ventilación artificial.

- Acción del viento sobre el lugar donde se halla la huella.


Le invitamos a que conozcan los analizadores biológicos existentes en los perros, que sirven para diferenciar, distinguir y localizar la fuente productora de olores. Henming asegura “que un perro no es capaz de reconocer a su dueño si este sale desnudo de un baño prolongado que le haya privado de su olor especial, supuestamente aún cuando lo vea”. Pero el perro si es capaz de distinguir con su olfato el agua potable de la salada en una concentración de 3 mg en 5 millones de ml y el ácido sulfúrico en una concentración de 1 sobre 10 millones de ml, distinguir el almizcle sintético del natural, un compuesto determinado cuando forma parte de otros 5, la carne aún envuelta siete u ocho veces, así como el olor producido por la grasa, tierra o insectos.



La odorología se emplea, sobre todo, en delitos como asesinatos, saqueos, violación y robo con fuerza. Siete países en el mundo utilizan esta técnica criminalística y en todos ellos existe un alto interés criminalístico. Llama la atención como se lleva a cabo el peritaje odorífico, mediante los llamados juicios de control. Estos consisten presentar el olor del sospechoso entre seis o siete tubos de metal conjuntamente con el olor de dos o tres personas, el entrenador sabe la posición del olor del sospechoso y si el perro lo identifica se coloca otro tubo con el mismo olor, repitiéndose la operación por tres veces. En Alemania se usa este dictamen pericial de forma diferente, se realiza un juicio de control, se enfrentan a una hilera de tubos con olores captados en el lugar del hecho y al día siguiente se comparan, presentándole éstos y el del sospechoso al can, conduciendo el entrenador la actividad y conociendo la posición del olor del sospechoso. Si por lo menos tres perros logran su identificación se da por válida.

Un perro no es capaz de reconocer a su dueño si este sale desnudo de un baño prolongado que le haya privado de su olor especial.

Para terminar, decir que estos perros se forman con entrenamiento especial, con un período de duración de seis meses, cuando los cachorros tienen entre cuatro y cinco meses de nacidos. Este entrenamiento está basado en una alimentación, consistente en dar a olfatear alimentos al perro para ir procreándole el reflejo de señalar en los frascos el olor buscado. Cuando ya el can tiene creado ese habito, se le introducen olores humanos hasta que el perito determina que el entrenamiento que se ha seguido ya es el que verdaderamente necesitaba o requería para desarrollar inequívocamente su trabajo, debido a que su poderoso olfato es capaz de captar más de 11 500 olores, 7 primarios y los demás producto de las combinaciones, sin repetir ninguno. Estos no deben salir del Banco de Olores y no debe tener contacto con otras personas, excepto con su perito.


Más informaciones sobre este nuevo género de huellas en la criminalística, y sobre el perro trabaja efectivamente en ellas para descartarla u obtenerla, ameritan un seminario con un especialista.

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