La mujer y el crimen

Por José Manuel Reverte Coma


"El arma preferida ha sido sin duda el veneno, al menos en tiempos pasados, pero tampoco han dudado en utilizar el hacha, el martillo, el cuchillo o la pistola."



El tema puede enfocarse desde varios puntos de vista, que resumiendo podremos reducirlos a tres:

1. La mujer como sujeto pasivo del crimen (la mujer objeto de agresiones de todas clases).

2. La mujer como sujeto activo del crimen, la mujer contra la ley (mujeres criminales).

3. La mujer a favor de la ley (la mujer-juez, la mujer-fiscal, la mujer-abogado, la mujer-periodista, la mujer-penalista, la mujer-criminalista, la mujer-policía, etc.).

Sólo podemos aquí poner algunos ejemplos de cada punto mencionado.



La mujer víctima del crimen


Basta dar una ojeada por la Historia para comprender que la mujer ha sido más víctima de agresiones criminales que sujeto activo del crimen, aunque los casos de mujeres-criminales hayan sido muy notables.


En el primer caso, entre los asesinos que han tomado como objetivo a la mujer, de los miles que podríamos mencionar, me limitaré a señalar aquí los asesinos múltiples como el caso del nunca capturado “Jack el Destripador” que atacó en el siglo pasado (entre agosto y noviembre de 1888) a infelices prostitutas, llevando el terror a los barrios comprendidos entre White Chapel y el “East End” del Londres victoriano y manteniendo en jaque a la policía que nunca pudo capturarle. El resultado de sus crímenes fueron 7 prostitutas a las que en parte descuartizó.


Los más terribles criminales de mujeres, han sido sádicos (calificados como asesinos sexuales). Entre ellos además del anterior, citaré a Peter Kürten, “El Vampiro de Düsseldorf”, Peter Sutcliffe “ El Destripador de Yorkshire”, Albert De Salvo “El Estrangulador de Boston”, Henry Desiré Landru, “El Moderno Barba-azul”.



La mujer criminal


Ha habido muchas mujeres criminales, algunas múltiples. El arma preferida ha sido sin duda el veneno, al menos en tiempos pasados, pero eso no quiere decir que no han dudado en utilizar el hacha, el martillo, el cuchillo o la pistola para terminar con la vida de personas tanto del sexo masculino como del femenino. Los móviles han sido muy variados, desde los celoss, la avaricia, el poder, el deseo de heredar, la venganza e incluso como la mantis religiosa, el placer de destruir a su pareja después de gozar de ella.



Las mujeres envenenadoras son de raigambre muy antigua.


Entre los griegos, Medea fue envenenadora de oficio. Utilizaba una túnica para envenenar a sus víctimas. Circe utilizaba bebidas emponzoñadas. Así mató a su marido y a otros muchos. En Asia, Parisatis, madre de Artajerjes. Otra que no se quedó atrás fue Laodice. Y Cleopatra no dudó en envenenar a Ptolomeo niño. Agripina no se sabe a cuántos envenenó exactamente. Claro que los varones de entonces no se quedaban atrás y así por

crimen.htmlejemplo Calpurneum envenenó a sus mujeres. Cómo sería el ambiente que Mitrídates, un rey, para evitar ser envenenado, tomó desde muy joven una mezcla de venenos en pequeñas dosis para vacunarse contra el veneno. Hoy llamamos a este sistema mitridatización. Y cuando quiso quitarse la vida para no caer en manos de sus enemigos, tuvo que recurrir a la espada y a un criado que tuvo que ayudarle para empujarla y atravesarle de parte a parte.


En la antigua Roma, las matronas usaban el veneno para matar a sus maridos. Fueron tantos crímenes que se tuvo que proclamar la Ley Cornelia para evitarlo, pero lo cierto es que sirvió para poco. La matanza continuó.


En el siglo XIV, Lucrecia Borgia fue una especie de Locusta.

Ya en tiempos más recientes fueron muy famosas envenenadoras La Voissin y Madame de Montespan.


La Condesa Elizabeth Bathory, en Walaquia, mataba por placer sádico, pero sólo a otras mujeres y se bañana en la sangre de sus víctimas.

En época moderna hay casos célebres como el de Grace Duff, la “envenenadora de Croydon”, que asesinó a sangre fría a tres miembros de su propia familia.

Tracey Wigginton, lesbiana y practicante de ritos satánicos con otras dos compañeras, con su peso de 100 Kg fue llamada “la mujer-vampiro”. Atraía a extraños que no conocía y los asesinaba a puñaladas mostrándoselos a sus amigas. La asesina en serie Aileen Wuornos, llamada “la mujer-araña”, atraía a sus víctimas, fueron siete hombres, prometiéndoles relaciones sexuales para después matarlos a balazos. La Marquesa de Brinvilliers: Marie Madeleine d’Aubrey, Marquesa de Brinvilliers-La-Motte, fue una de las más famosas envenenadoras de la Historia, las envenenadoras de Sicilia “Toffanas”.

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