Geógrafia del crimen: homicidios en el entorno urbano

La geografía del crimen es una ciencia que hace uso de la estadística para analizar patrones y tendencias respecto al ámbito criminológico, social y de captación urbana vista espacio temporal, en delitos de homicidio, agresión o violencia de ámbito sexual, etc. cómo herramienta para proteger y mejorar la calidad de vida de los habitantes como analizar las relaciones causa-efecto para poder ofrecer soluciones preventivas y evitar delitos.



La geografía del crimen utiliza los Sistemas de Información Geográfica (SIG) como su principal herramienta de análisis e identificar patrones y tendencias a través de datos georreferenciados de diferentes naturalezas.


La geografía del crimen a través de los Sistemas de Información Geográfica (SIG) ayuda a las instituciones de seguridad pública a:


  • Detectar y resolver problemas de la comunidad

  • Desarrollar estrategias y tácticas efectivas para prevenir futuros delitos

  • Priorizar y monitorear patrullajes

  • Optimizar las operaciones internas

  • Investigar, ubicar y detener a los delincuentes

  • Resolver delitos

  • Planificar futuras necesidades de recursos

  • Diseñar políticas efectivas para mejorar la seguridad y la calidad de vida.


Aunque la geografía es una ciencia espacial, es posible integrar el análisis criminológico, que enriquezca el análisis geográfico, más allá de generar mapas de la ubicación de diferentes tipos de delitos ocurridos en un territorio determinado aportando elementos para que los ciudadanos puedan tomar decisiones que les proteja de ser víctimas. El cruce de variables espaciales y delictivas permite analizar las relaciones causales y proponer estrategias para evitar la repetición de delitos.


El homicidio a nivel global


En 2015, los estados que conforman la ONU, toman varios objetivos en común para erradicar la pobreza, cuidar el planeta y disminuir las formas de violencia como parte de una Nueva Agenda de Desarrollo Sostenible. El entonces Director Ejecutivo de las Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), Yury Fedotov, recordó durante la presentación del Estudio Global sobre Homicidios, 2019 que “los países se han comprometido a reducir todas las formas de violencia y las muertes que ésta provoca para cumplir con las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030”


Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible son necesarias sociedades pacificas justas e inclusivas, por tal motivo el ODS 16 “Paz, Justicia e instituciones sólidas” tiene como una de sus metas (16.1) la de reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo, lo cual se acordó monitorear a través del indicador:


  • Número de víctimas de homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes, desglosado por sexo y edad.


De acuerdo con el Reporte Global de Homicidios publicado por la UNODC en 2019, los países del continente americano reportaron que 173,000 personas fueron víctimas de homicidio en 2017, lo que representa el 37% del total global, en una región que alberga al 13% de la población a nivel mundial. “Aunque las tasas de homicidio siguen siendo altas en América, el panorama varía enormemente dentro de la región y dentro de cada país. En América Central, el país con la tasa de homicidios más alta (62,1) tenía una proporción siete veces superior a la del país con la tasa más baja. En América del Sur, el país con la tasa de homicidios más alta (56,8) tenía una proporción más de 16 veces superior a la del país con la tasa más baja”.


De acuerdo con la UNODC, entre 2015 y 2017, el número total de víctimas de homicidio en todo el mundo aumentó en un 4%. Si esta tendencia continúa, la meta 16.1 no se cumplirá para 2030.


Geógrafia del crimen: homicidios en el entorno urbano por Karen Padilla

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