Entrevista con el Dr. Alejandro Hernández Cárdenas

Por Manuela Melchor Ortega

¿Cuál es el nombre completo de su técnica?


Rehidratación de tejidos blandos presentes en cadáveres momificados y reversión de procesos de putrefacción con fines forenses de identificación y determinación de causas de muerte.


¿Cuánto tiempo dura el efecto de su técnica sobre el cadáver?


Una vez que se retira el cadáver de la solución inmediatamente empieza a perder líquidos por escurrimiento y por evaporación, el tiempo que demora en perderlos y quedar deshidratado varía según la temperatura del lugar en donde se encuentre el cadáver, pero he estado buscando la manera de que sea lo más lento posible para tratar de entregar a la familia el cadáver de su ser querido en las mejores condiciones posibles y que lo puedan velar a caja abierta, así podrán verlo y tener la plena seguridad de que el cuerpo que recibieron y sepultarán es el de la persona que ellos buscaban.


¿Su técnica sólo revierte los procesos de putrefacción en la piel o en todo el cuerpo? (obviamente en el caso de aún existir).


Rehidrata y/o revierte la putrefacción (según sea el caso) de todos los tejidos blandos presentes en el cadáver, pudiendo ser: piel, tejido adiposo (grasa), músculos, arterias y venas, órganos internos. Lo único que no he podido recuperar es el encéfalo.


¿Cuánto tiempo le tomó elaborar su técnica?


Existen conocimientos previos en relación a la rehidratación de tejidos desde hace años, a finales del siglo XIX se empezó a utilizar el sistema de dactiloscopia para identificación de personas vivas y muertas, me imagino que desde entonces tenían problemas para lograr obtener una huella dactilar de pulpejos de cadáveres momificados o putrefactos; afortunadamente hubo gente que tuvo la curiosidad de tratar de recuperar esas huellas de los dedos para tomar una impresión de ese dibujo dermopapilar, de tal manera que la rehidratación de tejidos no es algo que yo haya inventado sino que solo amplié y mejoré la aplicación de esa técnica. No me basé únicamente al pulpejo, me extendí a la mano, brazo y cuerpos completos y no solo es rehidratar los cadáveres momificados sino también revertimos los fenómenos cadavéricos de putrefacción y los daños físicos provocados por la misma que borran todas las características de identificación, esto también nos permite encontrar características de lesiones. Esa investigación y experimentación inició en febrero de 2003 y se prolongó hasta agosto de 2004 y desde entonces se aplica esta técnica.


Esta técnica que usted mejoró y amplió ha dado la oportunidad a familias de poder identificar un cuerpo irreconocible y a la procuración y administración de justicia a realizar una mejor investigación. ¿Cuál es la satisfacción que le brinda este logro?


Sí, por supuesto es una gran satisfacción entregar un cuerpo a sus familiares y que ellos puedan cerrar su duelo, aunque siempre tienen la esperanza de que la persona aparezca con vida, pero el hecho de que después de un tiempo puedan recuperar el cadáver de su ser querido les ayuda a terminar con la incertidumbre y más si se trata de una víctima femenina; ayudamos a que el reconocimiento de su ser querido sea más digno y lo más parecido a como fue en vida. De esa manera al ver el cuerpo físicamente eliminamos las dudas de la identidad de una persona fallecida. Los mexicanos somos como Santo Tomás de Aquino: “Hasta no ver no creer” a pesar del 99.9 % de certeza en la identificación por genética.



¿Existe alguna Institución nacional o internacional que esté replicando su técnica mejorada?


A finales de 2004 cuando encontré la fórmula ideal, la que me daba un mejor resultado en la reversión de los daños en un cadáver, teniendo como resultado tejidos en mejores condiciones, estaba trabajando en el Estado de Chihuahua de una manera que no se daba a conocer al público, y fue hasta finales de 2008 que la Lic. Patricia Rodríguez, en ese entonces Procuradora del gobierno del estado decidió darla a conocer a través de un programa de difusión nacional que también obtuvo resonancia a nivel mundial. En ese punto pensé que había motivación para que otras personas empezaran a buscar una técnica como la mía y obtener los mismos o mejores resultados, pero tristemente no se despertó el interés en muchos años hasta hace muy poco supe que distintas fiscalías están trabajando a su manera con técnicas conocidas buscando ampliarse a todo el cuerpo, les deseo que puedan encontrar una mejor fórmula a la que yo obtuve.


En relación a la fórmula que yo generé, que afortunadamente ya está patentada, no ha generado interés ni de las Fiscalías ni de la PGR para que se aplique de manera cotidiana y obligatoria. Algunos Estados han pedido a la fiscalía de Chihuahua mi colaboración en determinados casos y con gran disponibilidad se me ha permitido, por parte de mis directivos, apoyar a otras Instituciones. Yo espero que pronto haya interés por parte de la Procuraduría General de la República Mexicana en aplicar esta técnica en beneficio de tantos desaparecidos, víctimas y demás cadáveres que ingresan a los servicios médicos forenses en estado de putrefacción o momificación. Aportando con mi técnica información más detallada en las investigaciones de los hechos delictivos, abarcando desde la identificación del individuo hasta la revelación de lesiones traumáticas grandes o pequeñas; así como una segunda oportunidad al médico forense de realizar una autopsia y saber si fue una muerte patológica o natural, definitivamente sería de mucha ayuda para el gobierno mexicano el uso de esta técnica.


El Dr. Alejandro Hernández Cárdenas es creador de la técnica de rehidratación de cadáveres en el mundo. Desarrolló una fórmula especial para rehidratar un cadáver en estado de putrefacción o momificación con el objetivo no solo de identificar el cuerpo sino de encontrar información acerca del mismo, características específicas que ayuden en la investigación de la causa de muerte y una entrega digna del cuerpo a sus familiares.

Lamentablemente aplica el dicho: “Nadie es profeta en su propia tierra”. A nivel internacional hay mucho interés; he sido invitado a Centro y Sudamérica para presentar mi trabajo. Recientemente estuve en República Dominicana donde me han pedido que brinde capacitación para poder usar mi técnica; el año pasado, en octubre estuve en España en un congreso mundial, allá sí hay interés. Desde luego yo quiero que la técnica se aplique antes que en otro lugar en mi tierra, en México.


¿Es costosa la aplicación de su técnica?


No es muy caro. No se necesita tecnología avanzada, ni equipo sofisticado como lo es un laboratorio de química o genética. Se necesitan algunas charolas de diferentes tamaños para procesar extremidades, y un ataúd de plástico para el procesamiento de cuerpos completos, por ejemplo en el laboratorio que tengo en Cd. Juárez tenemos uno al que yo llamo “el jacuzzi”, tiene una dimensión aproximada de 1.83 m de largo por 1.50 m de ancho y 1.50 m de alto, ahí puedo procesar hasta 2 cuerpos y no es caro fabricarlo. Para el proceso de un cadáver se preparan de 200 a 250 litros de solución y no rebasa los $2,000 pesos (dos mil pesos 00/M.N.), tomando en cuenta toda la información que obtendremos del cuerpo entero: lunares, tatuajes, cicatrices, lesiones traumáticas o patológicas que causaron la muerte. Además nos permite entregar ese cuerpo en las mejores condiciones para que la familia lo pueda velar a caja abierta y despedirse, lo que para la idiosincrasia mexicana es muy importante.


¿Cuál es el siguiente paso de su trabajo?


Estoy abocado en que se empiece a utilizar, no solo en el Estado de Chihuahua donde hemos tenido resultados que son bien conocidos. Que surja la inquietud en México de usar esta técnica.

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