Contaminación de indicios

Artículo de la Revista Expresión Forense N° 34, por Mauricio Mercado Manríquez


Se habla mucho de la contaminación de los indicios, en el levantamiento, embalaje, traslado y tratamiento. Durante la enseñanza de la Criminalística se hace mención de esto pero pocas veces se da una explicación fundamentada, de manera que se cae en vicios durante su explicación y enseñanza, no siempre el simple hecho de levantar un indicio sin pinzas o embalarlo en bolsa de celofán o inclusive tomarlo con las manos sin guantes significa “contaminar” el indicio, para poder comprenderlo mejor veremos algunos aspectos: La palabra “contaminación” proviene del latín “Contaminatio”, que significa corrupción o suciedad que algo adquiere por contacto con otra cosa, o puede interpretarse como mezcla de cosas que por fusión dan lugar a otra.



Desde esta perspectiva queda muy ambiguo lo que es efectivamente contaminar ya que según esto, basta con ensuciar una cosa por contacto con otra, sin embargo al buscar la palabra “corrupción” encontramos que corrupción es la acción y efecto de corromper (depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar) en este sentido el significado que buscamos de “corrupción” es “echar a perder”.


Bien, ya conocemos el ORIGEN de la palabra y siguiendo esto y su aplicación, tenemos la definición del diccionario que dice: “Contaminación es la introducción de algún tipo de sustancia o energía que atentará contra el normal funcionamiento y equilibrio que ostentaba el medio inicial haciéndolo no apto para su uso original”.


También encontramos “La contaminación es la introducción de sustancias en un medio que provocan que este sea inseguro o no apto para su uso”. Partiendo de lo anterior es de observar que desde el punto de vista criminalístico, un indicio no será utilizado para su uso original por ejemplo la sangre al encontrarse como indicio en un lugar de la investigación no la queremos para devolverla al torrente de la persona a la que pertenece, de manera que su uso cambia ya que la intención es estudiarla y que arroje conocimiento.


Siguiendo con el mismo ejemplo del indicio biológico y bajo este contexto, tácitamente la sangre se contamina durante la producción del hecho, ya sea al caer al piso o tocar alguna otra superficie, esta puede mezclarse con tierra u otras sustancias como grasa, heces u otro de origen igualmente biológico, recordemos que en esto se basa el principio de intercambio, así que desde un punto de vista criminalístico la sangre no está contaminada toda vez que aún puede ser utilizada para su estudio, inclusive cuando encontramos sangre seca, para obtener la muestra es necesario humedecerla con solución salina, es decir mezclamos una sustancia externa con el líquido hemático y lejos de “contaminarla” estamos creando una preparación que facilitará su estudio, es decir que esta mezcla de sustancias lejos de hacer que la sangre no sea apta para el laboratorio lo estamos favoreciendo.


Lee el artículo completo en la versión digital de la Revista Expresión Forense N° 34.

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