COMUNICADO

Coincidencia genética entre un resto óseo recuperado en el Ejido Cocula y la familia de uno de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa


Comunicado exportado de EAAF


El fragmento óseo fue recuperado en noviembre de 2019 junto a otros restos por la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa de la Fiscalía General de la República. // El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) colaboró en el análisis de más de 100 restos óseos hallados en la zona y en la selección de las muestras para procesamiento genético. // El laboratorio de Genética de la Universidad de Medicina de Innsbruck reportó una coincidencia genética muy importante entre uno de los restos recuperados y la familia del estudiante desaparecido Christian Alfonso Rodríguez Telumbre. // El EAAF analizó el dictamen y concuerda con sus resultados. Además, realizó un dictamen de genética complementario, con cálculos estadísticos adicionales sobre probabilidad de parentesco y genética poblacional que arroja un porcentaje de parentesco superior al 99,99%, teniendo en cuenta las variables estadísticas aplicables a este caso.




MÉXICO, julio de 2020.- El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) desea comunicar que analizó el dictamen del laboratorio de genética de la Universidad de Medicina de Innsbruck dado a conocer hoy por la Fiscalía General de la República (FGR) y concuerda con los resultados del análisis de las muestras provenientes de restos recuperados en la Barranca La Carnicería, Ejido Cocula, estado de Guerrero, México.

Estos resultados incluyen la coincidencia genética entre uno de los restos óseos procesados y los familiares del estudiante Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecidos en la noche del 26-27 de septiembre del 2014. Christian Alfonso Rodríguez Telumbre desapareció cuando tenía 19 años y cursaba el primer año de la escuela de formación docente. 



La familia de Christian y las familias de los restantes 42 alumnos desaparecidos ya fueron informadas de este resultado por el EAAF -como perito de los familiares-, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez AC, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan -ambos representantes legales de los familiares-, la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa y el subsecretario de Derechos Humanos. 


El resto óseo en cuestión corresponde a un hueso del pie derecho y fue hallado entre el 25 y 26 de noviembre de 2019. Fue recuperado junto con otros fragmentos óseos humanos como parte de una diligencia de búsqueda realizada por la Unidad Especial para el Caso Ayotzinapa de la FGR, dirigida por el maestro Omar Gómez Trejo. La diligencia ocurrió entre el 20 de noviembre y 28 de noviembre de 2019 en la barranca La Carnicería, Ejido de Cocula. Allí se hallaron más de 100 fragmentos óseos no articulados dispersos en superficie en un radio aproximado de 200 metros.


Según explicó Mercedes Doretti, miembro fundadora y directora para Centro y Norte América del EAAF, “como EAAF, apoyamos los resultados enviados desde la Universidad de Innsbruck. Estos resultados son extremadamente dolorosos para los familiares del joven Christian Alfonso Rodríguez Telumbre y para las familias de los otros estudiantes. Esperemos que éstas nuevas investigaciones continúen un proceso de verdad. El EAAF continuará trabajando en la investigación junto a las familias de los 43 estudiantes, sus representantes legales y la Unidad Especial para el Caso Ayotzinapa de la FGR.” 


Desde el 2014, el EAAF ha participado en gran parte de las búsquedas de los estudiantes. En esta ocasión, el EAAF iba a ser parte de la diligencia de levantamiento organizada por la Unidad Especial para el Caso Ayotzinapa, pero sus profesionales del área de búsqueda no pudieron participar porque estaban con licencia médica debido a una afección de salud originada en otra diligencia de esta misma investigación a fin de octubre de 2019. Representantes de Centro PRODH y el Centro Tlachinollan estuvieron presentes en la mencionada diligencia. 


Al finalizar el trabajo de levantamiento el EAAF participó, junto a peritos de la Coordinación General de Servicios Periciales de la FGR, en el estudio de toda la evidencia recuperada. Fueron analizados más de 100 fragmentos óseos severamente fragmentados y alterados por exposición a altas temperaturas correspondientes al menos a dos personas (número mínimo de individuos). 


El EAAF también participó en la selección de muestras  a ser procesadas genéticamente. La exposición al calor y la fragmentación de restos dificulta, y puede llegar a imposibilitar, la recuperación de material genético. Por éstas razones, solo pudieron seleccionarse tres muestras óseas del total para ser enviadas al laboratorio de genética de la Universidad de Innsbruck en Austria.


Un profesional del EAAF, junto al fiscal Gómez Trejo, participó del traslado de las muestras seleccionadas hacia Austria y el 2 de marzo de 2020 hizo entrega conjunta de las mismas al laboratorio genético de Innsbruck.


El informe

En relación a las tres muestras enviadas a Innsbruck, no pudo obtenerse ADN de una de ellas; sobre la segunda muestra se obtuvo un perfil genético parcial insuficiente para resultados concluyentes; y  la tercera arrojó un perfil genético completo (ADN autosómico de STR ).


El informe recibido de Innsbruck detalla sobre la muestra que arrojó un perfil genético completo lo siguiente: “según los datos de frecuencia de alelos de la población caucásica establecidos por la GMI, los datos genéticos nucleares tienen al menos mil millones de veces más probabilidades de ser observados en la hipótesis de que los restos no identificados procedan de un hijo biológico de la madre y del padre, y de un hermano biológico completo de las [tres] hermanas completas de la persona desaparecida, en comparación con que los restos no identificados sean originados por un individuo no relacionado”. Esto significa que el resto óseo analizado tiene al menos mil millones de probabilidades más de pertenecer al estudiante desaparecido que a una persona no relacionada a esta familia. El informe de Innsbruck concluye que “los procedimientos de comparación genética familiar utilizando datos de STR autosómicos dieron evidencia muy fuerte de que los perfiles de la víctima mencionado anteriormente coincide con este grupo familiar”.


El Laboratorio de Genética Forense del EAAF revisó los resultados enviados por el laboratorio de Innsbruck, coincidiendo con las conclusiones del dictamen. Además, realizó un dictamen complementario, con cálculos estadísticos adicionales sobre probabilidad de parentesco y genética poblacional (para esto realizó un cálculo de razón de verosimilitud de los resultados obtenidos y aplicó tablas de frecuencia alélicas para población mexicana). El resultado obtenido por el EAAF arroja un porcentaje de parentesco superior al 99,99%, teniendo en cuenta las variables estadísticas aplicables a este caso. Esta información ya ha sido entregada a la familia Rodríguez Telumbre y al fiscal Gómez Trejo, como parte de un informe multidisciplinario integrado realizado por el EAAF.


El EAAF en el caso Ayotzinapa

Desde octubre del 2014, el EAAF actúa como perito independiente a pedido de los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos y las organizaciones que los acompañan. Esta colaboración la realiza junto con el Centro PRODH, el Centro  Tlachinollan, que acompañan y representan legalmente a los familiares de los 43 estudiantes.

Entre 2015 y 2016 el EAAF también colaboró con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien se instaló durante ese período en México para  investigar el caso.


En febrero de 2016, el EAAF hizo públicas sus conclusiones en un dictamen multidisciplinario presentado ante el Ministerio Público a cargo de la investigación y la opinión pública sobre restos óseos y evidencia asociada encontrados el Basurero de Cocula, Guerrero. La investigación del EAAF no encontró evidencia física para sostener la incineración de 43 cuerpos en el basurero de Cocula la noche en septiembre del 2014, tal como sostenía la versión oficial de los hechos o “verdad histórica”, sostenida por autoridades de aquel momento. Junto con las investigaciones del GIEI, ONGs y otros actores, el informe del EAAF sobre el Basurero de Cocula permitió a las familias de las víctimas solicitar redirigir la búsqueda hacia otras líneas de investigación, y abogar por una investigación completa sobre las irregularidades graves ocurridas en un inicio de la causa.


En el año 2017, con autorización de los familiares de los 43 estudiantes, el EAAF comisionó -junto con el Centro PRODH- la reconstrucción de la escena del crimen de la noche del 26 al 27 de septiembre del 2014 en Iguala (Guerrero), a Arquitectura Forense (Forensic Architecture), ONG inglesa que investiga violaciones a los derechos humanos utilizando plataformas digitales interactivas. En conjunto se desarrolló una cartográfica interactiva para explorar la narrativa oficial, sus conflictos e inconsistencias sobre lo ocurrido esa noche, comparándola con aquella proveniente de sobrevivientes y testigos. 


Desde el 2016 hasta la fecha, el EAAF continúa participando en las búsquedas forenses y análisis de pruebas sobre los estudiantes desaparecidos. En los últimos dos años, el EAAF actuó coordinadamente con la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa dirigida por el maestro Oscar Gómez Trejo.


SOBRE EL EAAF

El Equipo Argentino de Antropología Forense es una organización científica independiente, sin fines de lucro. Lleva 36 años buscando, recuperando e identificando personas desaparecidas. Fue fundado en 1984 para aportar evidencia científica en los procesos de verdad y justicia impulsados por los familiares de desaparecidos de la dictadura militar en Argentina. Rápidamente fue convocado por otros países latinoamericanos que salían de procesos de violencia para colaborar en investigaciones similares. Desde su fundación, el EAAF trabajó en más de 65 países de todos los continentes.


Su oficina central se encuentra en Buenos Aires, Argentina, y tiene una sede en Nueva York, desde la que dirige sus proyectos para Centro y Norte América.


En 2020 fue postulado al Premio Nóbel de la Paz por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina) por su labor humanitaria y en defensa de los Derechos Humanos.

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