GENÉTICA FORENSE: CRIMEN E IDENTIDAD

JOSÉ ANTONIO CANO FERNÁNDEZ

Teniente de la Guardia Civil. Director Téc. del Dpto. Biología – Laboratorio ADN del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.

BLANCA ARCE ANTÓN

Especialista del Programa FENIX de Identificación Genética Servicio de Criminalística de la Guardia Civil

 

CIENCIA Y JUSTICIA.

Hace aproximadamente algo más de una década de la puesta en funcionamiento del laboratorio de ADN del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil. Los que en él trabajamos somos partícipes de este momento histórico tan importante en la criminalística, con la introducción y aplicación de la tecnología del ADN como herramienta determinante para resolver casos criminales y de identificación, así como de su importante impacto en la sociedad. La Genética Forense tiene un pasado relativamente reciente respecto de otras Ciencias Forenses, si bien ha tenido una evolución constante y un gran avance en los métodos de ensayo, técnicas y equipos, siendo paralelo a todo ello, el progresivo incremento de la casuística que demanda tales análisis.

La finalidad de este artículo es dar a conocer cómo se realiza nuestro trabajo, no desde un punto de vista eminentemente técnico y científico, sino de aquellos otros aspectos básicos que nos permitan contemplar la dimensión y alcance del análisis de ADN, fundamentalmente los relacionados con las evidencias e indicios biológicos y las diversas fuentes de ADN, que son la base del éxito de nuestros estudios, así como de la importancia de los cambios acaecidos y los que se producirán en el futuro, porque la clave para entender la técnica analítica es apreciar tanto sus ventajas como sus limitaciones.

Por otra parte, la Genética Forense, y en general todas las Ciencias Forenses, están sometidas a un continuo examen en cuanto a la confianza y fiabilidad de los métodos, técnicas y resultados, a la adecuada cualificación del personal y, en general, de la competencia técnica de los laboratorios para la realización de ensayos. Para nosotros, ha sido un objetivo prioritario alcanzar la acreditación del laboratorio de ADN como garante de tal competencia, reto logrado y mantenido desde septiembre de 2003. El sistema de calidad implantado desde entonces, es el marco de actuación por el que rigen todas las actividades del Departamento y el Laboratorio.

 

PRINCIPIOS Y PROCESOS DE LA CRIMINALÍSTICA.

La Criminalística se ocupa principalmente de determinar en qué forma se cometió un delito (crimen) y quién lo cometió (identidad). La aplicación de la ciencia al terreno legal es por tanto la de “reconstrucción” de los hechos acaecidos, y es en este sentido por lo que se le añade el adjetivo “forense”. Sin duda, el primer objetivo en esta “reconstrucción” es el de establecer diversas asociaciones: un proyectil está asociado con un arma, una huella de pisada a un zapato o una mancha de sangre a una persona. 

 

La Ciencia Forense no establece culpabilidad o inocencia, sino que contribuye aportando la información de qué puede haber ocurrido y quién puede estar involucrado.

Hay diversos conceptos criminalísticos relacionados con la lógica progresión del estudio y análisis forense, un proceso de reconstrucción que comienza por conocer el origen de la evidencia física y culmina con el significado del resultado analítico. Entre estos conceptos se encuentran la “divisibilidad” y la “transferencia” de la materia, por ejemplo los restos de sangre de la víctima en las prendas del agresor o los restos de semen de éste sobre la víctima, que definen los principios científicos fundamentales relacionados con la generación de evidencias e indicios alrededor de un foco físico y temporal: el escenario del crimen. Otros conceptos, como “identificación”, “clasificación”, “individualización” o “asociación”, son parte integral de la Ciencia Forense y son procesos que usamos para intentar contestar los interrogantes que surgen de la investigación criminal:

¿Quién?, ¿Qué?, ¿Dónde?, ¿Por qué?, ¿Cuándo? y ¿Cómo?

Un elemento de interés en la investigación (evidencia) se dice que es “clasificado” cuando puede ser asignado dentro de una clase con similares características, como las armas de fuego son clasificadas de acuerdo a su calibre y otras características, o los pelos, que son frecuentemente hallados en hechos criminales, en los que el especialista forense ha de examinar las características microscópicas que le permitan clasificarlo como un pelo en contraposición de una fibra, y que también le será de utilidad para colocarlo dentro de la categoría de los pelos de origen humano o animal.

Los indicios o evidencias pueden ser individualizados cuando pueden ser inferidos a una única fuente u origen, donde es improbable pensar que la adquisición de ciertas marcas o características han sido reproducidas sólo por azar. El modo de originarse una marca o característica determina si ésta es de clase o de individualización. Las características de un tipo de arma o el grupo sanguíneo, son marcas creadas por un proceso controlado, de fabricación o genético, que dan como resultado características de clase. La individualización es creada por hechos azarosos, y por tanto no controlados. Las variaciones microscópicas en el ánima de un arma que ocurren durante la fabricación dan el carácter individualizador del arma y de los proyectiles disparados a través de ella. También, el proceso de azar o no controlado de la herencia de caracteres genéticos, mutación y recombinación, contribuyen a la gran variabilidad del ADN de una persona. Estas características de individualización permiten la asociación de un indicio o evidencia con una fuente u origen y, por tanto, permiten establecer la identificación o identidad de un arma o una persona.

La individualización e identificación humana ha sido siempre un reto en  el ámbito criminalístico y forense. Un sistema ideal debe identificar características únicas de cada individuo, que permanezcan en el tiempo y que permitan la comparación de muestras dubitadas de indicios biológicos con muestras de referencia o indubitadas. Los últimos avances científicos han dado un importante impulso a la individualización e identificación humana en el campo forense y, una vez más, la investigación policial y la investigación científica han tenido un mismo objetivo: la búsqueda de la verdad.

Por tanto, podemos afirmar que estos procesos, de divisibilidad, transferencia, clasificación, individualización, asociación e identificación, son la base o infraestructura para la práctica de la Ciencia Forense.

 

DE LAS EVIDENCIAS E INDICIOS BIOLÓGICOS.

Los principios de divisibilidad y transferencia de la materia interactúan en la generación de indicios/evidencias antes y durante el hecho criminal, y la investigación forense comienza después del crimen con la inspección ocular del lugar de los hechos y la

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