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Febrero 19, 2021
Escrito por el equipo de Expresión Forense

La sexualidad humana es muy amplia y compleja, existiendo una gran diversidad en el tipo de estímulos que provocan el deseo de los individuos.

Por lo general el objeto de deseo o aquello por lo que la gran mayoría se siente atraída es un ser humano con suficiente capacidad y madurez física y psíquica como para establecer relaciones. Sin embargo existen personas que mantienen relaciones carnales con seres vivos de otras especies animales diferentes a los humanos: personas que practican la zoofilia.

Una de las parafilias mayormente conocidas es la zoofilia o bestialismo. Este trastorno de la inclinación sexual es la atracción sexual consistente a lo largo del tiempo hacia animales. Se le conoce también como bestialismo en los casos en que el sujeto consuma sus fantasías. Este trastorno tiene graves efectos en quienes lo sufren, ya que por lo general son sujetos que se avergüenzan de los actos que cometen, Lo que les produce ansiedad y malestar, además se presenta un deterioro a nivel social.

El nivel de atracción puede variar mucho, existen personas zoofilicas que presentan una atracción con una especie en concreto y otros que se sienten atraídos por varias especies. El zoofilico tiende a tener mayor preferencia por animales que por los seres humanos.

La zoofilia es una práctica penada por ley en múltiples países, debido al abuso que se comete contra el animal, ya que pueden provocarse durante el acto zoofilico lesiones físicas tanto en persona como en animal, así como alteraciones conductuales posteriores al acto.

La causa que provoca zoofilia no es aún conocido. Pero psicólogos han propuesto que puede deberse a una asociación casual entre excitación sexual y animal, esta asociación podría ser producto del azar.

Las prácticas zoofílicas suelen darse principalmente en zonas, generalmente en ámbitos rurales, ya que en este tipo de ambientes el contacto entre humanos puede llegar a estar muy limitado, mientras que el acceso al ganado y otros animales es sencillo. Existen en común entre los zooofilicos la soledad y el aislamiento y con ello un bajo nivel de habilidades sociales, estas personas afirman que los animales les otorgan un mayor nivel de afecto y lealtad que otras personas.

El tratamiento para la zoofilia es complejo y está sujeto a debate, ya que muchos de estos pacientes consideran que con las prácticas zoofílicas no hacen daño a nadie, sin embargo los animales en cuestión no tienen la capacidad de dar o negar el consentimiento al acto, por lo que la práctica zoofilica es una violación a éstos.

Otra razón por la cual el tratamiento resulta complicado es que la mayor parte de sujetos que padecen zoofilia lo ocultan, debido a la vergüenza o al miedo de que pensara la sociedad de ellos.

Una de las mejores formas de tratar este problema es el tratamiento psicológico. Teniendo en cuenta que las personas con zoofilia son generalmente individuos solitarios, con poco o nulo contacto social, un tratamiento efectivo se tendría que basar principalmente en ayudar al sujeto a aumentar su autoestima y sus habilidades para relacionarse con humanos y el análisis de sus fantasías.

Autor :Equipo Expresión Forense

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